Diccionario ínsuloamaziq

 

 

En memoria de José Antonio García de Ara

 

© Autor: Ignacio Reyes García

Fondo de Cultura Ínsuloamaziq (Islas Canarias, 2006)

Administrador: Jorge Videgaín Márquez

Actualización: 14.II.2010

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léxico matemático ínsuloamaziQ

 

Sumario

Numerales

Fuentes

Cardinales

Morfosintaxis | Significación | Primera decena | Arabismos | Recapitulación | Segunda decena | Centenas | Adjetivos numerales

Ordinales

Otras cantidades

Adición | Substracción | Mitad | Conjunto

Geometría

Miscelánea | Círculo

Cronología

Día | Mes | Estaciones | Año

Vocabulario comparativo

preámbulo

    El contenido de esta página especial del Diccionario ínsuloamaziq revisa, corrige y amplía el ensayo publicado por el autor hace once años bajo el título: Estudio etnolingüístico de los antiguos numerales canarios (Tegueste: Baile del Sol, 1998). Sobre aquel soporte analítico, el desarrollo de la investigación filológica permite hoy afinar resultados y, con la extraordinaria ayuda de este medio de comunicación, expandir y actualizar esos trabajos.

    El propósito de este proyecto consiste en volcar aquí toda la información lingüística relativa a cualquier aspecto matemático de las antiguas sociedades amazighes de las Islas Canarias, desde la numeración a los calendarios.

numerales

    Cualquier caracterización de una lengua siempre ha reservado algún espacio para los numerales. Su organización matemática junto a su formulación y comportamiento gramaticales revelan, con desigual nivel de concreción, valiosas noticias acerca de la formación del pensamiento y la concepción de la realidad que moviliza un grupo determinado en algún momento de su historia. Bien es verdad que, por lo general, la composición y alcance aritméticos han concitado mayor atención que los valores semiológico y funcional. Un buen ejemplo de ello ocurre en Canarias, donde no se conservan gramáticas y diccionarios de las hablas insulares, pero sin embargo los nombres de algunos números cardinales merecieron una reseña concreta por parte de los cronistas europeos.

    El antiguo sistema canario de numeración suministra uno de los capítulos más llamativos y controvertidos de las desaparecidas hablas ínsuloamazighes. Desde el primer momento, concita no poca atención la forma un tanto arcaica de algunos nombres, la peculiar constitución del número nueve o la supuesta presencia de ciertos arabismos. Y, en efecto, una vez introducidos en su análisis, la morfología que muestran aporta rasgos de gran valor etnológico y lingüístico.

    Los materiales que se refieren a la numeración insular, aunque relevantes, ofrecen una información parcial. Disponemos básicamente de unos pocos nombres de números cardinales, seriados correlativamente y sin datos concluyentes y prolijos acerca de su función sintáctica. En consecuencia, los análisis deben volcarse sobre su morfología. No obstante, existen también algunas referencias oracionales y un pequeño catálogo de voces que brindan menciones cuantitativas de interés.

    Con todo, pese a que los datos lingüísticos aprovechables carezcan de la amplitud y precisión más deseables, permiten refrendar hipótesis generales de cierta enjundia, como son:

(a) el conocimiento y uso por parte de las poblaciones antiguas del Archipiélago de un sistema numérico de carácter decimal, atestiguado sólo para Gran Canaria en su representación nominal;

(b) la adscripción de esas hablas insulares al dominio idiomático amaziq, comprendido por extensión en el universo de lenguas norteafricanas que integran el egipcio antiguo, el líbico-amaziq y el cusita, un ámbito que, con el grupo semítico (acadio, al Este; cananeo y arameo, al Norte; y árabe, sabeo y etiópico, al Sur), parece haber configurado un conjunto inicial denominado afroasiático.

    Por descontado, si se atiende exclusivamente a la factura de los numerales, habría que considerar muy en serio la posibilidad de un origen líbico o, cuando menos, tan arcaico para estas hablas isleñas. Pero es sabido que la textura de un sistema de numeración sólo proporciona un índice relativo para la filiación de una lengua. Por ejemplo, en la actualidad, el cabilio conserva únicamente los dos primeros números amazighes, pues ha adoptado la nomenclatura árabe como hicieron también otros muchos dialectos continentales (Galand 1960-1963: 69). Ahora bien, los recursos gramaticales que perfilan esos nominales isleños acreditan de forma fehaciente su pertenencia, y la de sus hablas, al registro lingüístico todavía vigente en este milenario sistema de comunicación.   

Fuentes

    De forma explícita, la transmisión textual atiende este aspecto de la cultura insular en dos ocasiones.

    La mención más antigua se halla en una carta mercantil fechada en 1341. Sus firmantes, unos mercaderes florentinos establecidos en Sevilla, recaban noticias de cierta expedición portuguesa practicada ese mismo año sobre las Islas Canarias a través del genovés Niccoloso da Recco, uno de sus capitanes. La exploración directa del territorio insular y el apresamiento de cuatro canarios respaldan el testimonio del navegante ligur, cuyo nombre, citado en dos ocasiones a lo largo de la misiva, ha quedado para la historiografía como identificador del relato (lista Recco).

    Una vez en Florencia, la carta llega a manos de Giovanni Boccaccio, el famoso escritor italiano nacido en París en 1313 y muerto en Certaldo (Toscana) en 1375. Por esos años (ca. 1342), presumiblemente, la vierte al latín y salva una parte de su contenido al incluirla en una obra que titula: De Canaria et insulis reliquis ultra Hispaniam noviter repertis [ms. Biblioteca Nacional de Florencia]. Su copia, la única versión conocida de este valioso informe, fue difundida muy posteriormente por Sebastiano Ciampi (1826 y 1827) con algunos errores ortográficos.

    Los isleños capturados en la isla de Gran Canaria para ser llevados a Lisboa proporcionan esta primera referencia numeral, redactada en los siguientes términos por Boccaccio:

[femenino]

§ «Hij autem habent prout nos numeros unitates decinis preponentes hoc modo

1 uait 2 smetti 3 amelotti 4 acodetti 5 simusetti 6 sesetti 7 satti 8 tamatti 9 aldamorana 10 maraua 11 uait maraua 12 smatta maraua 13 amierat maraua 14 acodat maraua 15 simusat maraua 16 sesatti maraua» [Recco (1341) > Boccaccio ca. 1342: 124r].

    Por lo que respecta a la segunda mención documental de los antiguos numerales canarios, es bien conocido el origen incierto y lo intrincado del itinerario textual de esta lista. La atribución más antigua se confiere a un soldado hispano, Antonio Cedeño, cuya supuesta crónica de la conquista de Gran Canaria, en la versión que de esta obra redactó el Dr. Marín de Cubas en la década de los años ochenta del siglo XVII (Barrios 1997: 111-112), contiene una serie independiente por entero del relato italiano anterior. El texto que da cuenta de esos nombres de números, que también adscribe a la isla de Gran Canaria, dice así:

[masculino]

§ «Contaban por numeros deuno hasta dies dicíendo en su lenga [sic] ben .1. Liin 2. amiet 3. arba 4. Canza 5. sumus 6. sat 7. acot 8 [sic]. set 8. acot 9. marago 10. y sobre dies contaban coneluno onçe, venír marago. iparael 12 línir marago hastael 20 Linago. 30 amíago. 40 arbago. 50 Cansago. 60 sumago. 70 satago. 80 setago. 90 acotago. bemaraguín 100 limar [roto] ...in 200 tta» [Cedeño (ca. 1490) 1934: 17r].

    Sin mucho esfuerzo, se advierte la manipulación espuria del inventario mediante la introducción de dos términos árabes, arba (4) y cansa (5), ajenos por completo a la tradición nativa. Debido a su forzada incrustación en la serie isleña, fueron cambiados de lugar los nombres de los números 6, 8 y 9, que en realidad se corresponden con el ‘cinco’ (sumus), el ‘seis’ (set) y el ‘cuatro’ (acot), respectivamente, del verdadero repertorio insular. Este conjunto de distorsiones se repite también en las siguientes decenas cardinales, del 20 al 90, conjeturadas a partir de una sencilla y torticera analogía con (10) marago.

    Ya en la segunda mitad del siglo XVII, el franciscano canario José de Sosa incluye una nueva referencia a los numerales. Su catálogo de nombres de números posee un interés indudable porque, al mismo tiempo que confirma la serie de Cedeño, ignora las falsificaciones decenales, debidas seguramente a Marín de Cubas, que también las recoge en su obra (1687 (1937), II, 16 y 1694, II, 18).

    El fraile isleño agrega la serie numerativa a la última página del manuscrito, acaso como otro de los añadidos que deslizó en el volumen después de su redacción definitiva en 1678. Por esta causa no es posible fijar con certeza su procedencia insular, remitida por Álvarez Rixo (1991: 44) y Wölfel (1965: 645) a la isla de Tenerife sobre la base de una imprecisa alusión a los «Gentiles Guanches Canarios», pero, sin mejores pruebas documentales, la estrecha similitud de esta nómina con la lista de Cedeño abona la opción de su asignación a Gran Canaria.

§ «El libro original, forrado en pergamino y bien encuadernado, de que saque esta copia, acabada el dia 21 de Abril de 1785 era de D. Lorenzo Xuarez de la Guardia y Abreu, vecino de la Villa de la Orotava.

Al fin de dicho libro, consta la siguiente noticia, de la misma letra antigua del que lo escribió.

Manera que tenían de contar los Gentiles Guanches Canarios.
Por decir uno, decian .......................................... Ben.
Dos ......................................................................... Lini.
Tres .................................................................... Amiat.
Cuatro ................................................................. Arba.
Cinco ................................................................ Cansa.
Seis .................................................................. Sumus.
Siete ....................................................................... Sát.
Ocho ...................................................................... Set.
Nueve .................................................................. Acot.
Diez ................................................................ Marago.
Once ..................................................... Benir Marago.

Y de esta suerte, iban contando de diez en diez, multiplicando siempre el número que le pertenecia, segun la cantidad, o multitud que querian contar» [Sosa (1678) 1994: 325].

    Escaso crédito merece la lista que Berthelot (1842, I: 190) le endosa a Juan de Abreu Galindo, que no sólo nadie ha encontrado en ninguna versión de la obra de este autor, sino que presenta todo el aspecto de ser una copia de la que aparece en Cedeño (aumentando las falsificaciones en los números superiores a la segunda decena).

§ «Noms de nombre du même dialecte d’après Abreu Galindo.

1. Been (Ben?).
2. Lini.
3. Amiat.
4. Arba.
5. Cansa.
6. Sumous.
7. Sat.
8. Set.
9. Acot.
10. Marago.
11. Beni-marago.
12. Lini-marago.
20. Linago.
21. Beni-linago.
22. Lini-linago.
30. Amiago.
31. Beni-amiago.
32. Lini-amiago.
40. Arbiago.
50. Cansago.
100. Beemaragoin (Ben’marago?).
200. Limaragoin (Li’marago?)» [Berthelot 1842: 190].

    En fin, las noticias disponibles se resumen sumariamente en los siguientes datos:

Numeración cardinal (m. y f.)
según las fuentes escritas europeas
(Isla de Gran Canaria)
 

N.

Recco (1341)

Cedeño (ca. 1490)

Sosa (1678)

1

 

uait,

nait (Ciampi 1827: 59)

ben

 

ben

 

2

 

 

smetti

 

 

liin

 

 

lini,

sijn o lini (Álvarez Rixo 1991: 44)

líni (Sosa 1849: 197-198)

3

amelotti amiet amiat

4

acodetti arba arba

5

 

 

simusetti

 

 

canza,

cansa (Chil 1876, I: 557)

canse (Morales Padrón 1993: 377)

cansa

 

 

6

sesetti sumus sumus

7

 

satti

 

sat

 

sát

sá o sat (Álvarez Rixo 1991: 44)

8

tamatti set set

9

 

aldamorana

 

acot,

acet (Morales Padrón 1993: 377)

acot

 

10

maraua marago marago

11

 

uait maraua

 

venír marago

ben y marago (Chil 1876, I: 557)

benir marago

 

12

 

smatta maraua

 

línir marago

lini-marago (Chil 1876, I: 557)

 

13

amierat maraua    

14

acodat maraua    

15

simusat maraua    

16

sesatti maraua    

20

  línago  

30

40

50

 

amíago

arbago

cansago

 

60

  sumago  

70

  satago  

80

  setago  

90

100

200

 

acotago

bemaraguín

lima...in

 

Cardinales

    La información documental difunde los antiguos nombres de números a través de listas o series cerradas. Desconocemos, excepto por unas pocas huellas, su papel en enunciados oracionales. Esto permite explorar su composición sin interferencias del contexto, pero reduce las posibilidades de concretar su función sintáctica. Bien es verdad que de su morfología se deducen comportamientos gramaticales específicos, pero quedan aún en el terreno de las hipótesis más frágiles.

morfosintaxis

    Como consecuencia de las limitaciones documentales, los resultados que incluye este epígrafe se escoran más sobre la forma que sobre la función de los nombres de número. Pero, en la realidad del acto lingüístico, ninguno de esos territorios se muestra por separado.

    Al primer vistazo, hay dos hechos en la serie de numerales canarios que llaman poderosamente la atención.

    Por un lado, carecen de prefijo de estado, e incluso del afijo t- analógico que reciben los nombres femeninos sin prefijo. Circunstancia que se repite en el resto de dialectos amazighes del vecino continente africano.

    De otra parte, la forma femenina adopta el sufijo -etti, salvo en el caso particular de uait, en lugar de esa -t que se añade a la raíz de los nombres ordinarios para indicar este género. Aquí, el resto de dialectos amazighes emplea la desinencia -ät (< *-at), «como los participios verbales», según la opinión más general [Prasse (1974), Zavadovskij (1974)]. ¿Cómo se explica, entonces, esta diferencia entre la -etti canaria y la -ät amaziq en los numerales femeninos? ¿Debemos admitir sin más una transcripción viciada por el copista genovés Da Recco?

    Desde luego, si se tratara de participios hemos de aceptar que resulta posible obtener una desinencia de femenino en -ett como forma asimilada de -änt. Sólo que existen dos situaciones contradictorias con esta hipótesis:

(a) El resto de dialectos amazighes prefiere aquí una terminación propia de femenino en -ät (Prasse 1973: 11 12).

(b) Excepto en el caso del nombre de número para el 'uno' (ben), las formas masculinas de los numerales canarios carecen de la desinencia -än, que se sufija a la tercera persona masculina del indicativo verbal para construir el participio, y que supuestamente daría lugar a la asimilación propuesta: -änt > -ett.

    La solución al interrogante que planteamos requiere introducir ciertas apreciaciones al amparo de la crítica de las fuentes documentales. Desde esta perspectiva, el profesor Álvarez Delgado (1949: 48) propuso una ascendencia italiana para la terminación -tti, que estableció a partir de dos consideraciones significativas:

(a) la ausencia de la consonante final absoluta en italiano, lo que habría obligado al copista a añadir esa -i final destinada a completar un sonido armonioso del vocablo;

(b) la geminación de consonantes en italiano, sobre todo de oclusivas, como es el caso de la t (Bonnet 1943: 23).

    Sin embargo, con ser probablemente correctas tales afirmaciones, la desinencia femenina no se reduciría a la -t analógica como sugiere el profesor Álvarez. Creemos que nos encontramos ante otra desinencia -ăt, distinta de la anotada anteriormente para los participios simples. Nuestra hipótesis sigue los pasos de la propuesta formulada por el profesor Prasse (1974: 406) en relación con la terminación -ăt de los perfectos cualitativos. Así, teniendo en cuenta esa configuración aspectual, el abanico de resultados abarca la mayoría de los números estudiados.

    A través de esta modalidad verbal es posible explicar con bastante certidumbre casi todos los factores inciertos: la ausencia de la desinencia de masculino (salvo para el uno, como en el Continente), y la terminación -et para femenino (italianizada en -etti). Semejante composición del sistema canario de numeración se mostraría así plenamente de acuerdo con la más general reconocida para los dialectos amazighes.

    En suma, ya que sus estructuras son prácticamente idénticas, cabe suponer que los numerales canarios actúan como sus paralelos amazighes. En principio, los particularismos insulares no hacen pensar que su caracterización morfosintáctica difiera de la continental: «El nom de nombre en berbère est bien un nom, pourvu d'une morphologie particulière, mais capable d'assumer à lui seul une "fonction primaire" comme les autres noms» (Galand 1967: 253). Otra cosa es confirmar en los números canarios, con la parquedad de los datos disponibles, la doble función gramatical que se advierte en el sistema continental:

A dire vrai, dans la langue quotidienne d'une société rurale de type traditionnel, comme le sont encore largement les sociétés berbérophones, le nom de nombre est presque toujours appliqué à une réalité concrète et référé à un objet compté. Il se trouve en quelque sorte partagé entre deux missions: signifier un nombre, représenter un nom [Galand 1978: 302].

    Una observación que el profesor Zavadovskij lleva un poco más lejos, y más cerca aún de nuestra lectura, cuando afirma:

Les noms de nombre de la série cardinale dans beaucoup de langues sont normalement ressentis et classés comme des substantifs en opposition à la série des ordinaux considérés comme des adjectifs. Cette opposition ne semble pas avoir été réalisée de la même façon en berbère. C'est pourquoi certains noms de nombre cardinaux peuvent prendre la forme d'un participe [Zavadovskij 1974: 103].

    Como queda expuesto, los nombres destinados a designar los números cardinales poseen características peculiares que los distinguen de los nombres ordinarios. Por eso intentamos examinar cada uno con el mayor detalle posible, no sin antes dejar sentadas algunas observaciones semánticas de índole general.

significación

    Desde un punto de vista semántico, el sistema canario de numeración apunta un neto carácter decimal. Su desarrollo gramatical toma como base la decena, según advierten todas las fuentes y atestigua el análisis lingüístico. Esta constatación presume algunas implicaciones de extraordinaria importancia a la hora de establecer el origen y la ubicación temporal de las series canarias. Así, los parámetros de la comparación lingüística se delinean con mayor fidelidad, toda vez que la hipótesis más reconocida observa un carácter quinario en la antigua numeración amaziq, recubierta por una masiva introducción de préstamos semíticos: «On peut donc supposer pour le berbère, c'est à dire pour des phénomènes au niveau de langue commune, considérée comme la somme des dialectes qui nous sont connus, l'existence d'un système unique et uniforme proto-berbère, recoupé en son état moderne par des emprunts arabes» (Zavadovskij 1974: 103).

    Semitismos que parecen responsables de la base decimal y de la mayoría de los nombres de número, pero cuyo origen se opta por remontar a una secuencia más antigua, preferentemente púnica: «Quelques indices culturels militent en faveur d'une telle hypothèse: la numération primitive des Berbères était probablement quinaire (5 = afus «main»): il a donc pu y avoir emprunt de la numération décimale et d'une majorité des noms de nombres au punique» (Chaker 1990: 49).

    Por consiguiente, si esta hipótesis se confirmara, la datación aproximada de la moderna numeración amaziq, tal y como es conocida en Canarias, tendría su arranque a mediados del siglo X a.n.e. Una frontera temporal razonable para explicar, cuando menos, una parte del poblamiento insular (según los todavía inciertos resultados de las dataciones arqueológicas).

    Estos hechos mueven a descartar un estatuto independiente de la serie insular dentro de la comunidad afroasiática, tanto como a fijar su naturaleza enteramente amaziq. Por encima de arcaísmos (números 3 y ¿1?) y de particularidades locales (número 9), la estructura morfológica de la numeración canaria, incluso en esas fórmulas excepcionales, sigue las reglas constructivas de la numeración decimal amaziq, a partir de un proceso que bien pudiera caracterizarse en los términos que escoge Salem Chaker para definir la evolución de la tamazight en el complejo afroasiático:

L'impression générale qui prédomine est que le berbère a puisé dans un même stock primitif de morphèmes que les autres branches de la famille, pour aboutir à des organisations souvent parallèles, mais parfois aussi très spécifiques. Autrement dit, le berbère met en oeuvre de manière indépendante des matériaux provenant d'un fonds commun antérieur et il faut toujours remonter à ce stade antérieur pour expliquer les éléments d'unité (Chaker 1990: 53).

    Como es lógico, la presencia de una numeración seriada de índole decimal no obsta para que se emplearan otras fórmulas, desde el dualismo tradicional (par e impar) o el cómputo quinario (los cinco dedos de la mano) al duodecimal (con probadas vinculaciones astronómicas) [cf. García-Talavera y Espinel (1989) 2009; Barrios (1997) 2004].

primera decena

    Los nombres de los números cardinales que forman la primera decena se definen por ciertos rasgos un tanto particulares dentro del sistema nominal.

    En primer lugar, aparecen desprovistos de los prefijos de estado que distinguen a los nombres ordinarios, aunque presentan oposición de género como cualquier otro nominal. Además, en femenino asumen una desinencia compuesta por la secuencia vocal + consonante (anotada -etti en la fuente de 1341), en lugar del simple afijo dental sordo (-t) que les correspondería. Inclusive, no se conoce que tuvieran una forma plural, salvo en el caso de la decena (marawîn).

    Salvo el nombre del número ‘uno’, configurado como participio, la primera decena de los cardinales amazighes (continentales e insulares) posee todas las características de los perfectos cualitativos:

(a) no distingue entre las personas;
(b) carece de desinencia para el masculino singular;
(c) para el femenino singular, asume las terminaciones (de 3ª pers.): -ət  o -it, en cabilio y ghadamsi, o bien -y
ăt, en Ghât, Gânet y los dialectos meridionales (Prasse 1973: 9-11);
(d) las vocalizaciones que adopta para indicar los estados y las cualidades ofrecen la secuencia: a- â; a-î; a-û y, probablemente también, i-a; u-a (Prasse 1973: 25-26).

    Esto confiere a los numerales el valor semántico de las formas verbales que denotan cualidades permanentes, un sentido que cabe interpretar como ‘ser o estar hecho (tal cantidad)’:

Considérant maintenant l'étrange désinence du f. ät, on se souvient que cette terminaison du fémenin est connue aussi dans les participes et comme suffixe personnel de la 3.f.sg. du pf. de la cj. IV (kab. -ǝt, T -yăt). Nous sommes donc fortement tentés d'interpréter les NN 1-10 (3-10) comme des 3.èmes pers. du pf. de la cj. IV, verbes de qualité permanente, tant à cause de leur vocalisation possible *[ă-ā], *[ă-ī], *[ă-ū], que de l'absence de préfixe personnel. Une interprétation comme participes se heurte à la l'absence d'une désinence -ăn au m. (sauf dans iyăn) [Prasse 1974: 406].

1. wên [be:n] / wait [bait]

[Y·W·N < (Y)·W·(H)-n]

*wān > wên, n. n. card. m.

*wā-ət > wait, n. n. card. f.

Fonética.  *w > /ß/ > b, por consonantización [w > ß] y posterior neutralización [ß - b].

    Durante mucho tiempo, la grafía nait ha desconcertado a los investigadores. La única forma más o menos similar proviene del zenaga neyun. Pero, aun así, cualquier explicación debía forzar las conjeturas. El grupo canario con inicial b-, u- o v-, antigua versión europea del fonema w semiconsonántico, compone una expresión sin duda más cercana a la realidad.

    No obstante, cuantas modalidades amazighes hemos podido reunir exhiben alguna vocal al comienzo del vocablo, hecho desconocido en la forma canaria y en la versión protoamaziq [W·(H)], también reconstruida [Y·W·(D)]. Circunstancia que se repite en las fórmulas egipcia, chadiana, cuchítica y árabe. Por lo demás, coinciden en el radical principal pese a las inevitables variedades locales que promociona la ausencia de una lengua literaria común, oscilando entre la bilabial w, la velar g, las palatales y, ğ y la alveolar j.

    La forma uait de este nombre de número confirma una terminación -n (< -än) para el masculino, que en el ámbito amaziq se corresponde hoy con el tercer radical del lexema [Y·W·N], ya que la raíz primaria pudo ser [*Y·W·(D)], según Zavadovskij (1974: 105), o bien [(Y)·W·(H)], según Prasse (1974: 403). Por tanto, es preciso aceptar aquí una excepción al uso de los perfectos cualitativos en la construcción de los numerales.

    Las desinencias del par ben / uait [wê-(ă)n / wai-(ə)t] parecen indicar que estos números fueron concebidos como participios:

[...] si le féminin est encore caractérisé par un t final, ce t n'est pas surajouté à la forme masculine correspondante, mais en alternance avec un n de masculin. [...] Or une pareille relation formelle de l'expression du genre est, pour l'instant, sauf erreur, absolument isolée sauf dans le participe singulier touareg. Sans doute est-ce là l'origine de l'hypothèse toujours en suspens selon laquelle ce nom de nombre serait un ancien participe. En ce cas son origine verbale serait profondèment oubliée car sa syntaxe usuelle n'est pas celle du participe [A. Basset 1952: 28-29].

    El antiguo egipcio waε y el árabe wâḥid (participio activo) comparten con la expresión canaria, sin semiconsonante palatal (Y) o vocal anterior (i-) prefijada, una fisonomía característica. Tales afinidades abonan la hipótesis de un fondo común afroasiático.

2. sîn [si:n] / snät [əsnɛt]

[S·N < H·S·N]

*sīn > sîn, n. n. card. m.

*sin-yăt > snăt, n. n. card. f.

Fonética. *-yăt > -ăt > -ət, por contracción.

    La morfología de este número es tan general dentro del ámbito lingüístico en comparación que resta solamente plantear algunas precisiones de lectura:

(a) la grafía j de sijn debe leerse como una vocal i [i:] larga;

(b) la confusión entre las nasales n y m cabe atribuirla al transcriptor;

(c) la substitución del primer radical s por l parece un error de copia de las fuentes, admisible desde el punto de vista paleográfico.

    A título simplemente especulativo, hay que añadir el término egipcio sn-wy, f. sn-ty a las concordancias afroasiáticas, que, una vez excluida la desinencia del dual, comparte el lexema [S·N] con los dialectos amazighes.

3. amiät [amiɛt] / amêlot [ame:lot]

[X·M·D < X·M·Ṭ]. Cf. [K·R·Ḍ]

*hammād > amiăt, n. n. card. m.

*hammād-yăt > amêlot, n. n. card. f.

Fonética. *ha- > a-, por contracción. || *ā > iă/ê, la vocal característica sufre una disimilación en masculino, mientras mantiene su alargamiento ante la desinencia de femenino, en sílaba cerrada. || *d > l/r, por debilitamiento espontáneo de la oclusión. || *-yăt > -ăt > -ət, por contracción.

    De ninguna manera puede relacionarse este enunciado con el lexema amaziq [K·R·Ḍ] que se aplica a este número (kəraḍ ‘tres’). El mejor paralelo se obtiene en el egipcio antiguo, lo que trae a primer plano las afinidades del fondo común afroasiático.

    Pese al arcaísmo que muestra este numeral, no deben pasar inadvertidas ciertas apreciaciones:

(a) su composición gramatical y su evolución fonética encuentran una lectura fiable a través de la tamazight;

(b) las formas amelotti (3 f.) y amierat marava (13) aseguran la presencia de un último radical [D], como sugieren los alófonos r o l (por debilitamiento espontáneo de la oclusión), y no en la variante sorda [T] que recogen las fuentes para el masculino amiat. Este hecho, lejos de contradecir el parentesco con la voz egipcia lo acentúa y añade una conexión aún más sorprendente, por cuanto esa raíz continental, [X·M·T], proviene de una forma más antigua con radical dental faringalizado, es decir, [*X·M·Ṭ], mucho más próxima a la hipótesis que proponemos.

    Esta distinción insular del número tres sugiere que pudo desempeñar otras funciones gramaticales. Además del singular y el plural, algunas lenguas poseen un número dual y también un trial. Y si fuera así, lo lógico sería inferir su empleo pronominal, pero esta opinión no va más allá de una simple especulación.

4. akoḍ [akođ] / akôḍät [ako:đɛt]

[K·Ḍ ≈ K·Ẓ < H·K·Ẓ]

*hakkūḍ > akoḍ, n. n. card. m.

*hakkūḍ-yăt > akôḍăt, n. n. card. f.

Fonética. *ha- > a-, por contracción. || *ū > o/ô, la vocal característica únicamente sostiene su alargamiento ante la desinencia de femenino, mientras en masculino, en sílaba cerrada, se abrevia. || *-yăt > -ăt > -ət, por contracción.

    He aquí uno de los nombres de número que concreta mejor el origen amaziq de la numeración canaria, al tiempo que ayuda a despejar las incertidumbres a propósito de la aparición de los arabismos en la segunda lista.

    Si comparamos las estructuras radicales de las formas continental y canaria de este nombre de número, vemos que responden a un esquema prácticamente idéntico, K·Ẓ (amaziq) / K·Ḍ (ínsuloamaziq):

(a) por su punto de articulación: velar + alveolar (faringalizada) ≈ velar + ápico-dental (faringalizada);

(b) por su modo de articulación: oclusiva + fricativa ≈ oclusiva + oclusiva.

    En cambio, no sólo se separa de cualquier afinidad con el lexema árabe [R·B·Ɛ], sino que una eventual correlación con las formas afroasiáticas requiere procesos fonéticos un tanto problemáticos (cf. Zavadovskij 1974: 110).

5. sumus [sumus] / simûsät [simu:sɛt]

[S·M·S]

*sŭmmūs > sumus, n. n. card. m.

*sămmūs-yăt > sĭmûsăt, n. n. card. f.

Fonética. *ă > ä > (ə)ĭ, por asimilación a la vocal característica. || *ū > u, por abreviación en sílaba cerrada. || *-yăt > -ăt > -ət, por contracción.

    La concordancia canario-amaziq [S·M·S] resulta tan evidente como la correspondencia afroasiática [X·M·S].

6. səẓ [səƶ] / səẓẓät [səƶ.ƶɛt]

[S·Ḍ·S]

*saḍs > səẓẓ > səẓ, n. n. card. m.

*saḍs-yăt > səẓẓăt, n. n. card. f.

Fonética. *ḍs /đs/ > ẓẓ /ƶ.ƶ/ > ẓ /ƶ/, por asimilación recíproca y abreviación de geminada en final absoluto. El registro con dental sorda -t parece debido a una errata por analogía con sat (7). || *ū > u, por abreviación en sílaba cerrada. || *-yăt > -ăt > -ət, por contracción.

    De nuevo, la relación afroasiática asalta cualquier comparación: [S·D·S] (árabe) y [S·Ḍ·S] (amaziq). Pero la vacilante transcripción documental no autoriza una reconstrucción categórica.

7. sa [sa] / sât [sa:t]

[S·H < H·S·H]

*sāh > sâ > sa, n. n. card. m.

*sāh-yăt > sât, n. n. card. f.

Fonética. *-āh > -â/a, por contracción y eventual abreviación en sílaba abierta. || *-h > -t, para evitar una eventual pérdida de la vocal que resulta de la contracción con el radical final (Prasse 1974: 73-74; cf. Prasse 1972: 73), aunque lo más probable es que se trate de otro error, de audición o de copia, deslizado en la fuente. || *-yăt > -ăt > -ət, por contracción.

    Como toda la segunda lista fue compuesta en género masculino, carece de sentido un nombre para el número ‘siete’ enunciado en femenino. Por tanto, las variantes gráficas con -t final deben de responder a un lapsus cálami por analogía con set.

8. - [ta:m] / tâmät [ta:mɛt]

[T·M]

*tām-yăt > tâmăt, n. n. card. f.

Fonética. *-yăt > -ăt > -ət, por contracción.

    Como se ha mencionado, carece de fundamento la anotación del nombre de número set que algunas versiones de la segunda lista colocan en el lugar del 'ocho'. De resto, la segura composición del femenino aporta margen suficiente para una reconstrucción especulativa del masculino (tâm).

9. aldamarâw [aldamara:u] / -

[D·W] + [M·R·W]

*haddāw marāw > adda-marâw > alda-marâw, n. n. card. m. lit. 'debajo de diez'.

Fonética. *h- > ø-, caída sin contracción con la vocal (breve) que la sigue. || *-(ā)w > -(a)ø, caída después de vocal larga plena. || *d > l/r, por debilitamiento espontáneo de la oclusión.

    No se conoce ningún vocablo semejante al canario entre las lenguas en comparación. La explicación a este nombre de número ya la apuntó el profesor Álvarez Delgado, aunque al final opta por una solución poco segura (Álvarez Delgado 1949: 125-126 y 179). Acertadamente aprecia el carácter compuesto del término, a través de un «adai o adey o adex» antepuesto a marâw. En su interpretación, este adai o alda debía corresponderse con apsda, asda o azda, perdiendo el compuesto su sentido substractivo.

    Idéntica propuesta manifiestan W. Giese (1949: 195) y E. Zyhlarz (en Giese 1952: 415), por la que el grupo -ld- en alda reflejaría el énfasis de una supuesta ḍ, como variante de la versión amaziq más común para el nueve, teẓẓa.

    Pero el vocablo haddâw propuesto aquí como hipótesis, evolucionado hasta llegar a ese alda de las fuentes, merece plena credibilidad. En la mayoría de los dialectos amazighes, ámbito al que pertenecen tanto éste como el siguiente elemento del compuesto, se atestigua la reducción de la consonante inicial h- y la pérdida de la semivocal final -w (Prasse 1972: 232).

    Como resulta evidente, esta fórmula numeral no guarda ninguna relación con la raíz amaziq [T·Ẓ·H] para el número ‘nueve’ (teẓa). Ahora bien, los dos elementos del compuesto pertenecen sin duda a esa lengua e integran una locución gramaticalmente aceptable. Su configuración, aunque atípica, ha podido deberse a un tabú local, un fallo de memoria del informante o cualquier otra circunstancia desconocida.

    Es preciso llegar hasta Libia para encontrar una situación parecida en el dominio continental, aunque bajo una influencia árabe muy concreta:

Les Ghadamsis ne prennent pas de précautions particulières à l'égard du chiffre cinq, mais ils s'abstiennent absolument de prononcer le chiffre 9, qu'ils remplacent par nesεadu b-Allah, que Dieu assure notre bonheur! On sait que cet interdit vient de la crainte superstitieuse inspirée per le verset 48 de la sourate Alnamal (la fourmi): Il y avait dans le pays neuf individus qui [...] ne faisaient aucune bonne action [Lanfry 1970: 70].

    Por toda lectura, cabe aceptar la que traduce: 'que está debajo de diez' (Bonnet 1943: 23), lo que anima a sospechar que existiera también la noción del cero, formando la primera decena con la serie de 0 a 9 (A. Lebeuf), aunque carecemos por el momento de pruebas documentales a este respecto.

10. marâw [mara:u] / - [mara:uɛt]

[M·R·W]

*marāw > marâw > marâgʷ, n. n. card. m. sing.

Fonética. *w > gʷ, por correspondencia regular.

    Con tantas peculiaridades como exhibe la serie numeral isleña, se podría pensar que las terminaciones vocálicas se corresponden aquí con antiguos morfemas de género (m. -aw > -o; f. -ah > -a), pero no existen pruebas suficientes para avalar esta hipótesis.

arabismos

    Por motivos que se ignoran, en la conocida como segunda lista de numerales isleños se hicieron figurar dos números árabes. Esa introducción forzó a su vez un desplazamiento de otras cifras. Ambas torsiones se repiten en todas las decenas, lo cual descarta por completo cualquier posibilidad de pertenencia al dominio ínsuloamaziq.

4. arba / -

[R·B·Ɛ]

*arbaɛ > arba, n. n. card. m.

    Una parte de las fuentes incluye este nombre de número en la serie canaria. Su ascendencia es clara y exclusivamente semítica. La explicación más verosímil ya la formuló el profesor Wölfel:

Deux noms de nombre étrangers s'y sont introduite: l'un d'eux est sûrement arabe, l'autre peut être; il n'est justement pas possible que la langue des indigènes ait forni ce dernier à la série des nombres. Je conjecture que la liste originelle fut commentée et comparée avec le parler des Maures (Berbères + Arabes) de la côte africaine; c'est ainsi que arba et cansa, notes marginales, glissèrent dans le texte [Wölfel 1965: 645].

    Nos inclinamos a ver aquí una adición impropia de estos arabismos a la serie amaziq de Canarias, desestimando cualquier lazo de parentesco afroasiático.

5. kamsa / -

[X·M·S]

*xamsah > kamsa, n. n. card. m.

    El carácter semítico de este nombre de número supuestamente canario es indiscutible. Como ocurriera con arba, su presencia en la lista insular se debe a una adición espuria. La dislocación consiguiente que produce su incorporación a la serie así parece atestiguarlo.

    Con todo, la posibilidad de esa comunidad afroasiática vuelve a adquirir carta de naturaleza. Basta comparar los lexemas de ambos grupos lingüísticos, [X·M·S] (semita) y [S·M·S] (amaziq), para atestiguar la afinidad entre ambos. Pero la existencia de una forma propiamente canaria de este nombre de número, sumus, aunque incorrectamente desplazado por las interpolaciones árabes, desecha la adscripción de canza al sistema numerativo insular.

recapitulación

    Una vez examinados cada uno de los numerales, los resultados pueden quedar sintetizados del siguiente modo:

Comparación de las series insular y primaria

de números cardinales amazighes (m. y f.)

 

 

Ínsuloamaziq

Protoamaziq

m.

f.

m.

f.

1

wên

wait

yīwan, yīwān

yīwăt, yīwāt

2

sîn

snăt

sīn

sanāt, sīnat

3

amiăt

amêlot

karāḍ

karāḍăt

4

akoḍ

akôḍăt

hakkūẓ

hakkūẓăt

5

sumus

sĭmûsăt

sămmūs, sŭmmūs

sămmūsăt

6

səẓ

səẓẓăt

saḍīs, sūḍus

saḍīsăt

7

sa

sât

sāh

sāhăt

8

 

tâmăt

tām

tāmăt

9

aldamarâw

 

tiẓāh, tūẓah

tiẓāhăt

10

marâw

 

marāw

marāwăt

    En cuanto a la relación afroasiática, los datos más ciertos son elocuentes a la hora de sancionar una correlación muy notable, aunque todavía se sigue investigando en esta materia. He aquí los resultados que acusa el análisis comparativo:

Comparación de series numerales

del ámbito afroasiático

N.

Canario

Protoamaziq

Egipcio

Árabe

Afroasiático

1

wên

yīwan, yīwān

wa, wɛ

wâḥid

w(')

2

sîn

sīn

sen, sn-w

'itn

sn

3

amiăt

karāḍ

jemet, xamet

talat

k/xṛd/t

4

akoḍ

hakkūẓ

ftu, aftu, ífd-w

arba'

fwud

5

sumus

sămmūs, sŭmmūs

tua-w, di-w

xams

hmys

6

səẓ

saḍīs, sūḍus

sas, sis-w, srs-w

šdš-

sd(s)

7

sa

sāh

sefex

sib'-

sbh

8

 

tām

xemenn-w

tamany

tmn

9

aldamarâw

tiẓāh, tūẓah

pest, pesd

tšç-

ts(h)

10

marâw

marāw

met, med

'asr-

 

segunda decena

    Los análisis emitidos hasta ahora permiten restablecer con bastante exactitud los datos conocidos de esta segunda decena, salvo para el nombre del número 'veinte'.

    Elaborado por medio de una burda analogía con marago, ese linago evidencia una clara mistificación. El artificio se repite en todas las demás decenas hasta el 'noventa', afectando incluso a los arabismos introducidos y reincidiendo en la dislocación de los numerales. Con tales antecedentes, resulta imposible tomar en serio la remota explicación que el profesor Wölfel (1965: 640) recoge de E. Zyhlarz. Su propuesta admite la utilización de una desinencia propia para realizar las decenas, similar a la terminación -gu que se empleaba en el antiguo nubio.

    Con todo, varios aspectos más merecen una aclaración: las atribuciones de género, el orden en el que están dispuestos los miembros del enunciado y la partícula de enlace.

    Aunque poco habitual, esta fórmula constructiva que antepone la unidad a la decena o, inclusive, que asigna géneros distintos a cada una de esas magnitudes cuenta con una correspondencia muy oportuna en el dialecto susí (Aspinion 1953: 253), extendido por el sur y sudeste de Marruecos, área tradicional de asentamiento de los canarios continentales:

Pour le forme "féminine" on emploie:

Le chiffre des "unités au masculin", et le chiffre de la "dizaine au féminin".

    Dans certains dialectes on trouve:

a) le chiffre des unités et de la dizaine au "féminin".

b) le chiffre des unités au "féminin" et le chiffre de la dizaine au "masculin" [Aspinion 1953: 253].

    También en la segunda decena, cada lista documental mantiene las mismas referencias de género que en la primera. Tal vez parezca menos claro este hecho en el caso de la nómina de Recco, pero parece la mejor solución para explicar dos circunstancias desconcertantes: a) el enlace mayoritario a través de la partícula -at-, y b) su geminación (-atta- y -atti-) en los números doce y dieciséis. El cronista percibe conjuntamente, como no podía ser de otro modo, los sonidos -at, desinencia de femenino, y əd, preposición, que traslada como un fonema sordo geminado cuando debió de ser sonoro: -t + d = dd (tamazight) > tt (italiano).

    Por partículas de enlace, la documentación etnohistórica transmite las formas -t- e -ir-. Su antecedente se localiza en la preposición (i)d, pues la aparente disimilitud en las notaciones no resulta muy significativa. En un caso, se produce el debilitamiento de la oclusión (d > r); en el otro, un error en la transcripción que afecta a la sonoridad de la dental (d > t):

d. prep. GC, Tf. ant. desus. Con. Expr. t.: eth, ir, t, y.

[D]

*¿did? > ǝd > ir, prep.

Fonética. *d > r, por debilitamiento espontáneo de la oclusión. || *d > t, ensordecimiento por error de audición.

11. wên-ir-marâgʷ [be:nir mara:go] / waid-d-marâw [baid: mara:u]

[Y·W·N < (Y)·W·(H)-n] + [D] + [M·R·W]

*wān d marāw > wên-ir-marâgʷ, n. n. card. m.

*wāət d marāw > wait-d-marâw > waid-d-marâw, n. n. card. f.

Fonética. *w > /ß/ > b, por consonantización [w > ß] y posterior neutralización [ß - b]. || *d > r, por debilitamiento espontáneo de la oclusión. || *-t + d > dd (> tt > t), por asimilación regresiva y eventual percepción ensordecida de la dental sonora. || *w > gʷ, por correspondencia regular.

12. sîn-ir-marâgʷ [si:nir mara:go] / snät-d-marâw [əsnɛd: mara:u]

[S·N < H·S·N] + [D] + [M·R·W]

*sīn d marāw > sîn-ir-marâgʷ, n. n. card. m.

*sin-yăt d marāw > snăt-d-marâw > snăd-d-marâw, n. n. card. f.

Fonética. *d > r, por debilitamiento espontáneo de la oclusión. || *w > gʷ, por correspondencia regular. || *-yăt > -ăt > -ət, por contracción. || *-t + d > dd (> tt > t), por asimilación regresiva y eventual percepción ensordecida de la dental sonora.

13. - [amiɛtir mara:go] / amiärät-d-marâw [amiɛrɛd: mara:u]

[X·M·D < X·M·Ṭ] + [D] + [M·R·W]. Cf. [K·R·Ḍ]

*hammād-yăt d marāw > amiărăt-d-marâw > amiărăd-d-marâw, n. n. card. f.

Fonética. *ha- > a-, por contracción. || *-yăt > -ăt > -ət, por contracción. || *d > r, por debilitamiento espontáneo de la oclusión. || *-t + d > dd (> tt > t), por asimilación regresiva y eventual percepción ensordecida de la dental sonora.

14. - [akođir mara:go] / akôḍät-d-marâw [ako:đɛd: mara:u]

[K·Ḍ ≈ K·Ẓ < H·K·Ẓ] + [D] + [M·R·W]

*hakkūḍ-yăt d marāw > akôḍăt-t-marâw, n. n. card. f.

Fonética. *ha- > a-, por contracción. || *-yăt > -ăt > -ət, por contracción. || *-t + d > dd (> tt > t), por asimilación regresiva y eventual percepción ensordecida de la dental sonora.

15. - [simusir mara:go] / simûsät-d-marâw [simu:sɛd: mara:u]

[S·M·S] + [D] + [M·R·W]

*sămmūs-yăt d marāw > sämûsăt-d-marâw > sĭmûsăd-d-marâw, n. n. card. f.

Fonética. *ă > ä > (ə)ĭ, por asimilación a la vocal característica. || *-yăt > -ăt > -ət, por contracción. || *-t + d > dd (> tt > t), por asimilación regresiva y eventual percepción ensordecida de la dental sonora.

16. - [səz.zir mara:go] / səẓẓät-d-marâw [səz.zɛd: mara:u]

[S·Ḍ·S] + [D] + [M·R·W]

*saḍs-yăt d marāw > səẓẓăt-d-marâw > səẓẓăd-d-marâw, n. n. card. f.

Fonética. *ḍs /đs/ > ẓẓ /ƶ.ƶ/ > ẓ /ƶ/, por asimilación recíproca y abreviación de geminada en final absoluto. || *-yăt > -ăt > -ət, por contracción. || *-t + d > dd (> tt > t), por asimilación regresiva y eventual percepción ensordecida de la dental sonora.

centenas

    La fuente hispana (Cedeño ca. 1490) reproduce dos nombres de número para la primera y la segunda centenas, bemaraguín (100) y limaraguin (200), que denotan indicios de auténtica ascendencia ínsuloamaziq. La expresión maraguín posee todo el aspecto de ser la forma masculina plural de marago, completando así un interesante grupo numerativo: maragʷ, marâw (m. sing.) y marawîn (m. pl.). Pero el valor numerativo que transmite para estos términos no queda atestiguado en la comparación interdialectal. Sin embargo, que el nombre del número diez aparezca con ese género (masculino) y número (plural) sugiere un sentido aumentativo, quizá un ‘colectivo de diez decenas’, afín a los centenares.

    La lengua amaziq utiliza el femenino plural təmərwîn para construir las fórmulas decenales: kärâḍät təmərwîn (30), por ejemplo. En cambio, sus centenas requieren el concurso de la expresión de femenino temeḍe < *tē-mihḍay, en singular, y timaḍ < *tī-mûhaḍ, en plural: temeḍe d-märaw d-iyän 'ciento once' (111), por ejemplo. A partir de ahí, se podría pensar que los enunciados isleños trasladan una versión propia de la decenas, pero esta conjetura dejaría sin efecto la oposición necesaria entre marâgʷ  'diez', marawîn 'dieces' y wên-marawîn 'un(o)-dieces'.

    Con estas consideraciones, la explicación más razonable lleva a conceder entera credibilidad al registro documental.

100. wên-marâgʷîn [be:n mara:wi:n]

[Y·W·N < (Y)·W·(H)-n] + [M·R·W]

*wān d marāwīn > wên-marâwîn, n. n. card. m.

Fonética. *w > /ß/ > b, por consonantización [w > ß] y posterior neutralización [ß - b]. || *w > gʷ, por correspondencia regular.

200. sîn-marâgʷîn [si:n mara:wi:n]

[S·N < H·S·N] + [M·R·W]

*sīn d marāwīn > sîn-marâwîn, n. n. card. m.

Fonética. *w > gʷ, por correspondencia regular.

adjetivos numerales

    Una constatación segura y excepcional se localiza en el discurso doctrinal impreso hacia 1400 por los misioneros cristianos en el manto antiguo de la Virgen de Candelaria.

ian. adj. num. m. Tf. ant. desus. Solo, único.

§ «Las letras de la orla de la mano izquierda.

FVPMIRNA * ENVPMTI * EPNMPIR * VRVIVINRN * APVIMFRI * PIVNIAN * NTRHN *» [Espinosa 1594, II, 13: 57r].

[Y·W·N < (Y)·W·(H)-n]

*yīwān > yiwan > yiyan > iyan [i:an], adj. num. m.

Fonética. *yīw > yiy > iy, por asimilación progresiva y posterior contracción.

    De las tres proposiciones que contiene el registro documental presentado aquí como soporte positivo, el enunciado cuantitativo que interesa sólo figura en la última: «PIVNIAN * NTRHN», es decir, Pi vn ian nt rhn o, en notación moderna, Bi-wən iyan nut ərɣun. El adjetivo numeral correspondiente (iyan) acompaña aquí al 'peso o carga' (bib > pi), en un sintagma que transmite una clara exhortación a fieles y paganos: 'Vuestro único peso [ha de ser] una candela brillante' (Reyes 2007: 71).

ordinales

    Los dialectos amazighes barajan dos fórmulas gramaticales para expresar los números ordinales:

(a) La más generalizada comprende «un pronom d'appui singulatif défini ou indéfini, suivi d'une proposition nominal monoreme relative contenant la préposition s et un nombre cardinal» (Prasse 1974: : 407 y 1972: 207).

(b) La otra, particular de la tăhăggart, se construye «avec la particule du génitif [...] formée sur le modele du groupe possessif remplaçant un groupe appositionnel» (ibíd.).

    Con estas formulaciones, se evita la utilización de un vocalismo y de una flexión específica en los ordinales.

    Hasta el presente, no consta una relación documental isleña para estos nombres de números. Ni siquiera se manejan referencias explícitas en las fuentes. Tanto es así que, con ciertas garantías, sólo se puede citar el nombre del 'primer' ordinal, sin bien su referencia contextual aparece ligada más exactamente al hecho de 'preceder o anteceder'. El nesónimo ínsuloamaziq de La Palma y un par de antropónimos procedentes también de aquella isla son los únicos ejemplos fiables que cabe aportar de momento.

ahoare. LP. ant. Precedente, anterior, primero, antecedente, ancestro.

§ «1500 Marzo 23. Sevilla. Receptoría en el pleito que Pedro el Canario, hijo de Buena Jaure, y Bartolomé Benítez, vecino de Sanlúcar de Barrameda, siguen ante los alcaldes de casa y corte sobre la pretendida esclavitud del primero, para que las justicias de Sanlúcar de Barrameda y de Tenerife interroguen a los testigos presentados por ambas partes, en un plazo de ciento veinte días. Muxica, Gallego. Ludovicus. Angulo. Ruiz de Castañeda» [Aznar 1981: 100 < AS-RGS, 23-III-1500].

§ «Pero los naturales llamaban â esta ysla en su lenguage, Benahoare, que en Castellano quiere decir, Mi Patria, ô Mi tierra: por que como los nombres sean lo que distinguen las cosas, y los gentiles no tenían noticia de otra tierra no la distinguian de otra con otro nombre que supiesen, mas de llamarla, mi tierra, ô mi patria» [Abreu (ca. 1590, III, 1) d. 1676: 75v].

§ «Questa Isola anco dagli antichi Palmesi si chiamò Benahorare cioè patria» [Torriani (1590, LXVI: 90) 1940: 196].

[H·W·R < Z·W·R]

*a-hūwwār > ahoar, n. vb. m. sing. lit. 'primero, antecesor, ancestro'.

Fonética. *z /z/ > j /ʒ/ > š /ʃ/ > h /ɦ/, por palatalización /ʒ/, ensordecimiento /ʃ/ y pérdida del rasgo labial /ɦ/. || *-ūw(w)- > -o-, por disimilación.

Huguiro. m. LP. ant. desus. Antr. Nombre de uno de los dos hermanos que ejercían la jefatura de un bando situado presumiblemente en el cuadrante sudoriental de la Isla, desde Tigalate y Mazo hasta Tedote, al tiempo de producirse la Conquista. Expr. t.: Jaguiro, Jariguo, Joriguo, Jugiero, Jugiro, Juguiro, Jurigan, Jurigua, Jurigúa, Tariguo, Yufiro, Yugiro, Zuguiro.

§ «El quinto señorio, Tigalate y Maso hasta Tedote, donde al presente llaman la Breña, ynterpretada en castellano por que Tedote en lengua Palmera quiere decir Monte. Y de esta tierra eran señores Juguíro, y Garehagua, hermanos» [Abreu (ca. 1590, III, 3) d. 1676: 78r y 1787: 84r].

§ «Jaguiro» [Abreu (ca. 1590) 1787: 84r; Marín 1694, II, 15: 67r].

[H·W·R < Z·W·R]

*zuwiru > huwiro, adj. vb. y n. n. ord. ‘primero’.

Fonética. *z /z/ > j /ʒ/ > š /ʃ/ > h /ɦ/, por palatalización /ʒ/, ensordecimiento /ʃ/ y pérdida del rasgo labial /ɦ/.

otras cantidades

    Esta miscelánea reporta voces con alguna implicación cuantitativa más o menos explícita. De momento, acopia registros relativos a la suma, la resta y las ideas de mitad, conjunto o multiplicidad y totalidad.

    Pero, antes, es posible mencionar también una noción de 'cantidad', 'medida' o 'volumen' que subyace en un término isleño bien atestiguado.

icate. GC. ant. desus. Cantidad. Expr. t.: cata. 2. GC. ant. desus. fig. Honor. Expr. t.: ycate. En pl.: catan.

§ V. Antr. Atazaicate.

§ «Fra questi Canari ui sono stati huomini in arme ualentissimi. L'uno de'quali si chiamo Atazaicate che uuol dire animoso e di gran cuore, ma per essere egli brutto dalle Donne era chiamato Atabicenen cioe seluaggio ò cane lanuto, percioche Tebicena in lingua loro dinota il cane» [Torriani (1590, XXX: 33r) 1940: 108].

§ V. Antr. Cathaysa.

§ «1494, abril 4, Valencia. — Vicente Pérez, mercader de la ciudad, presenta 5 guanches hembras de Tenerife: Cathayta, de 17 años, soltera, apresada por los de La Gomera, que la venden a Antonio Tensa y éste a Pérez; Inopona, de 10 años, apresada del mismo modo, así como Cherohisa, de 7 años; Cathaysa, de 7 años, e Itahisa, de 6 años» [ARV-BG, 194, fols. 79-82 > Cortés 1955: 530].

§ V. Frs. Hai tu catanaja.

[K·T]

*i-kăhăt > ikat, n. vb. m. sing.

*i-kăhăt-an > katan, n. vb. m. sing.

Fonética. *i- > ø-, por aféresis facultativa de la vocal de estado.

    También se mantienen en el uso coloquial algunas expresiones relativas a magnitudes muy cortas.

fisco. m. GC (p. us.), Go, Hi, LP, Lz, Tf. Pedazo muy pequeño, porción mínima de una cosa. Ú. t. en Cuba. Expr. t.: pisco. 2. m. GC, LP. Leña menuda. 3. m. desus. Coito.

§ «fisco (un).- Un poco, un pedazo» [Navarro (1957) 2001: 65].

§ V. guachafisco.

[F·S·K]

*fisk, n. vb. m. sing.

sacre. m. Tf. Porción muy pequeña de algo.

§ [DDEC 1996: 1.142].

[S·K·R]

*sakǝr, n. vb. m. sing. lit. 'uña', 'punta'.

adición

    Aunque el repertorio insular atiende más a la ganancia, el provecho o la continuidad productivas que a la adición matemática, recurre a un pertinente lexema [T·Y] para ceñir esas variaciones semánticas. Su sentido básico, 'aumentar', adopta en algún habla meridional (WE) un específico valor aritmético.

tu. GC. ant. desus. Aumentar, acrecentar, continuar haciendo.

§ «Animábanse en la pelea unos a otros diciendo “haita haita datana”, que quiere decir, “ea hombre[s] haced como buenos”» [Cedeño (ca. 1490) 1993: 367].

§ «ay tu catana» [Cedeño (ca. 1490) 1993: 367].

§ «[...] en las batallas y reencuentros que tenian se animaban los unos a los otros diciendosse: Hai tu Catanaja que quiere decir hombres, haced como buenos» [Sosa (1678-1685, III, 1: 104v) 1994: 273].

[T·Y]

*əttu [ət.tu]. 2ª pers. com. sing. imp. del vb. əttəu/y.

    Esta conminación que se lanzaban los guerreros canarios en el combate, Xay, tu katan-ah, les demandaba 'aumentar o acrecer' los honores (katan). Es quizá la proposición insular donde mejor se vea el sentido aditivo de esta raíz, aunque existen otros ejemplos con una latencia inequívoca. En la toponimia, el bando palmero de Tigalate (tiwalt-attăy) señala un 'ámbito para la cría o reproducción' del ganado; en la antroponimia, la mujer que desencadenó el proceso de unificación de la jefatura en Gran Canaria, Attidamana (atti-idamman), daba 'continuidad' a una determinada 'herencia' consanguínea y/o simbólica (idamman); y una pequeña plegaria todavía evocada en el sur de Tenerife identifica a la divinidad como Mastáy achen tumba, es decir, Ma stay aše-n tunwa o 'Madre del (as-tăy) crecimiento (provecho o prosperidad) de la comunidad'.

substracción

    La resta matemática no cuenta con manifestaciones léxicas específicas en el vocabulario insular estudiado hasta ahora, pero un campo semántico tan oportuno como 'quitar' suministra algunas voces adecuadas para indicar esta operación. Los tres ejemplos seleccionados parten del lexema [K·S], que algún dialecto continental (WE, Y) hace participar de modo concreto en ese dominio aritmético.

    La primera muestra que aducimos pertenece a un canto de labor en el que se solicita la acción benéfica de la divinidad para preservar el grano sembrado y suprimir cualquier situación o elemento pernicioso.

x [ək:s]. Tf. desus. Quita, retira, aparta, saca (tú).

§ «Endechita para plantar: Guaxate hequei adei acharan afaro yafana haxaran. Traducción: ‘Señor, cuida el grano bajo tierra para que crezca’» [María Armas, 95 años (Porís, Tenerife) > Fernando Hernández (1998)].

[K·S]

*əkkəs, 2ª pers. com. sing. imp. del vb. əkkəs.

    La oración completa invoca la acción divina para proteger la siembra: Wassksaḍ, ḥăkku əy addăy ačaran, afaro y afanan; ha əkkəs aran o, en español, 'Señor, confiere plenitud a lo que está debajo, el grano para la germinación; aparta, pues, la enfermedad'. Pero es en el sintagma final «haxaran» donde figura la forma verbal que expresa una idea substractiva, es decir, cuando se ruega a dios que intervenga para 'apartar, quitar o eliminar' las circunstancias nocivas.

    Ya con función nominal, participa también este término en un adjetivo todavía conocido por los aficionados a la pesca en Gran Canaria.

casivero. adj. GC. Suspicaz, desconfiado. Dícese del pez receloso ante el cebo o que se lo lleva sin picar.

§ [DDEC 1996: 307].

[K·S]

*a-kkas (ə), n. vb. m. sing.

    El adjetivo kasibero, que se compone de los elementos əkkas-əbruw, refleja la 'substracción, separación' o el 'acto de quitar' en general, con ‘rapidez, premura o apresuramiento’.

    De alguna manera, esa noción de 'retirar, apartar o quitar' se observa así mismo en la designación reservada a las personas que no poseían una condición noble, la mayoría de la población. Una nobleza que en la cultura amaziq se exhibe sobre todo por medio de una cabellera abundante, motivo por el cual el estrato subalterno de la sociedad debía aparecer 'trasquilado'. Esa expropiación simbólica tiene su correlato en el lenguaje a través del término que se adjudica a este grupo social: achicasnay o ašəy-ikkas-ənay insiste en fijar esa 'condición humilde' a partir de un 'aspecto o apariencia' (anay) que debía mostrarse 'rasurado' (ikkas), expresión de un estado o posición (ašəy) al que se encontraría abocado el sujeto por su nacimiento.

mitad

    El lexema que alberga en amaziq el campo semántico de la partición igualitaria, [Z·G·N], dispone en las hablas isleñas de buenas muestras, aunque a partir de acepciones que deslizan algún matiz cualitativo, siempre valioso.

agan. m. LP. ant. desus. Mitad, medio. Var.: ayan.

§ «[...] y era señor ô capitan [de Adirane] vn Palmero que se decía Mayantígo por su gentilesa, y buena apostura, porque en su lenguage llamaban al cíelo Tigotan, y queriendolo Comparar al cíelo, Mayantígo, que quíere decír pedaso de Cíelo. Y como en estas yslas se ponian los nombres por la mayor parte según los hechos, y sucesos que acaesían alos hombres pusíeron despues â este, otro nombre, que fue llamarle Aganeye, que quíere decír, braso cortado, y assi se llamô» [Abreu (ca. 1590, III, 3) d. 1676: 77v-78r y 1787: 64v].

[Z·G·N]

*azgan > aʰgan > agʲan > ağan [aʤan], m.

Fonética. *z > h /ɦ/, por aspiración. || *g > ğ /ʤ/, por palatalización.

    El registro documental presentado aquí aporta dos antropónimos que ofrecen a su vez dos dicciones del mismo concepto cuantitativo: Aganeye (agan-ey 'medio brazo') y Mayantigo (m-ağan-tigot 'como una parte, mitad o pedazo del cielo') remiten al primario azgan, que hace referencia a la idea de 'mitad', apreciable así mismo en un adjetivo mahorero cuya antigüedad no ha sido atestiguada.

seguino, na. adj. Fv. Gemelo. Ú. t. c. s.

§ [DDEC 1996: 1.164].

[Z·G·N]

*azgan > zəgin [zəgin], adj. m.

    Otra versión de esta categoría cuantitativa comparece también en la toponimia con denominaciones muy significativas.

Guina. Tf. ant. desus. Top. Nombre de unas cuevas de habitación en Geneto. 2. Tf. desus. Top. Nombre de la Isla, según tradición oral recogida en la comarca sureña de Agache.

§ «Unas cuevas e moradas que son en Heneto que han por nombre de los naturales desta dicha isla Guina que son en el barranco de las tierras que dicen de Guillen Castellano, el barranco abajo cerca de la montaña de Taco por la una banda e por la banda de abajo el mismo barranco que va hacia la mar e por la otra parte la cueva horadada. Otrosí hago merced a vos el dicho Fernando Delgado de la dicha cueva horadada. Digo que vos do a vos el dicho Fernando Delgado las dichas cuevas y no a otra persona ninguna» [DOT, lib. III, cuaderno 26º, núm. 1, 20-XII-1522].

§ «Mi abuelo [Isidro Hernández Castro] decía que esta isla se llamaba Guina de antiguo y no le conocía otro nombre» [Fernando Hernández González, comunicación personal, 5-VII-2008].

[G·N]

*gănna [gɛn.na], m. 'mitad', 'parcialidad' o 'linde'.

    No hay información antigua que confirme esta voz como nombre insular. Sin embargo, la concurrencia de al menos dos flujos dialectales amazighes en la Isla hace verosímil que una de esas tradiciones mantuviera una designación socioterritorial propia.

conjunto

    El agrupamiento de ingredientes semejantes o una combinación de cosas que forman algún tipo de colección, compuesto o surtido se documenta bien en la toponimia de Gran Canaria, donde el lexema [R·T·Y], que provee una precisa base de significación, se asocia a diferentes recursos habitacionales.

arte. GC. ant. desus. Mezcla, multiplicación, asociación, enlace, conjunto.

§ V. Top. Artebirgo.

§ V. Top. Artedara.

§ V. Top. Artejebes.

§ V. Top. Artenaran.

[R·T·Y]

*a-rtăy > arte, n. vb. m. sing.

Fonética. *-ăy > -e, por contracción.

    Porque una acepción más global, donde el 'conjunto' alcance el grado de 'totalidad', se aprecia mejor a través de la raíz [K < H·K], presente en topónimos como Añaco (a-n-hak), en Igueste de Candelaria (Tenerife), o el nesónimo Tyterogaka (ti-tərūɣăy-akk), de Lanzarote, además del vocablo sociopolítico guañac (wa-n-hak). Un término invariable que también asoma en un poema de acción de gracias recordado en la tradición oral de Tenerife:

§ «Tanemir uhana gek magék

Enehana benijime harba

Enaguapa acha abesan.

Gracias poderoso Sol

por salir un día más

para alumbrar la noche» [Recogido por Fernando Hernández (ca. 1996) de un cabrero de Chiguergue (Guía de Isora, Tenerife). Comunicación personal al autor, 22-V-2008].

    La oración reza en notación moderna como sigue: Tanəmmirt uɣan aɣeq Maɣeq / n eɣenna benn iɣimme ḥarwa / n wafa ašš abezzan, es decir, 'Gracias, joya que eres fulgor, Sol / del comienzo del alba, que tiñe siempre / de luz enteramente la obscuridad (o maldad)'. Donde la totalización examinada aquí, acha (ašš < akk < *hak), se presenta en función adverbial.

geometría

    Este inventario pretende reunir nominaciones y propiedades de las figuras, con un epígrafe particular para las representaciones lúdicas y computacionales.

    Las fuentes primarias no consignan un vocabulario insular que designe expresamente figuras geométricas. Es más, referencias de alguna otra índole apenas despuntan en fugaces descripciones de las rodelas que porta algún guerrero. Inclusive, omiten cualquier alusión a signos escriturarios y a los sellos o «pintaderas», pequeñas piezas de tierra cocida o madera, en cuya base fueron confeccionados en relieve diversos diseños geométricos: ajedrezados, triángulos, círculos, dientes de sierra y otros motivos que vemos repetidos también en la ornamentación de algunas cuevas en Gran Canaria, la isla donde, con diferencia, más abundan estas decoraciones.

    Esto no cuestiona en absoluto el resto de las hipótesis, sólo destaca el carácter contextual o inducido de sus campos asociativos.

miscelánea

amas. m. GC. ant. desus. Medio, centro.

§ «[...] el famoso y ualiente Doramas que bibía en la montaña de Oramas» [Ovetense (1478-1512) 1993: 123-124; López de Ulloa (1646) 1993: 274-275].

§ «[...] el valeroso Doramas hombre valentissimo ý de grandes fuerças quepor solo suvalor se auia hecho Reý ý señor del valle ý montaña que oý se llama de Oramas» [Lacunense (ca. 1554) ca. 1621: 19].

§ «Y haziendo Pedro de Uera sus entradas sobre Amcas [Arucas], mataron a Doramas, que era mui esforçado canario» [Matritense (ca. 1540) 1993: 244; Cedeño (ca. 1490) 1993: 359; Gómez Escudero (ca. 1484) 1993: 407-408].

§ «[...] que era más mediano i ancho de pechos i spaldas i de mui anchas narizes, que esto significa su nombre» [Gómez Escudero (ca. 1484) 1993: 442].

§ «Adargoma fu huomo di grandissime forze, similmente Mananidra, et audace, et celebri sono ancora Nenedan, Bentahor, Bentagai, Guanhaben, Caitafa, et sommamente fra questi nobili il uillano Dorama habitatore della montagna che gli diè il nome» [Torriani (1590, XXX) 1940: 33r].

§ «Tenía cada Guanarteme seys hombres escogidos para su consejo delos mas valientes, y de mayores fuerzas, por cuyo cuidado regía, y gobernaba su Señorío, y termino, Los quales eran nombrados Gayres. Los Gayres deTelde se llamaban, Mananídra, Nenedan, Ventohey, Ventagay, Guanhaben, Autíndana: Los Gayres del reyno de Galdar se llamaban, Adargoma, Tazarte, Doramas, Texama, Dayfa, Caytafa» [Abreu (ca. 1590, II, 7) d. 1676: 47r].

§ «[...] Hizo talar la tierra con eſquadras / A do murio el Doramas, valeroſo, / Señor de la montaña deleytoſa » [Viana 1604, II: 37].

[M·S]

*a-mmas, s. m. sing. [D·R+M·S = durar-ammas > dorammas, m. pl. lit. ‘montañas en medio’, fig. ‘anchas narices’].

banod. m. Hi. ant. Lanza arrojadiza de tea, endurecida al fuego. Err.: banot, vonod.

§ «[...] no tenían níngun genero de armas síno eranvnos bordones que traya cadavno muy lizo de tres dedos de gruezo, y de tres varas en cumplido, quevntaban con tutanos de cabras por ponerlos amarillos, que llamaban banodes, y tamosaques. Y aunque estos bordones seruían de armas, mas los trayan para ayudarse al camínar por la fragosídad dela tíerra, que para su defensa» [Abreu (ca. 1590, I, 18) d. 1676: 24r].

§ «Banot (que era la arma con que peleaua)» [Espinosa 1594, I, 6: 19v].

§ «Quando el Rey mudaua casa que era el verano a la sierra, y el inuierno a la playa lleuaua los ancianos consigo, y una lança, o banot delante de si a trecho» [Espinosa 1594, I, 8: 24v].

§ «Todas ſus guerras y peleas eran por hurtarſe los ganados, (que otras haziẽdas no las poſſeian) y por entrarſe en los terminos, y quando auia guerra cõ ahumadas y ſiluos ſe entendian las armas offenſiuas con que peleauan, que deffenſiuas (ſino eran los Tamarcos que rodeauan al braço vnas pequeñas tarjas de drago) no las tenian: eran vnas varas toſtadas y aguzadas; con ciertas muexquezitas a trechos y con dos mãçanas en medio en que encaxauan la mano, para que no deſdixeſſe, y para que fueſſen con mas fuerça el golpe. Eſtas tales uaras o lanças llamauan Banot, // con eſtas peleauan a manteniente deſpues que auian cerrado los vnos con los otros, y en dando el golpe quebrauan la muexquezita para que la punta quedaſſe en la herida, y para de lexos antes que cerraſſen vſauan de vnas pelotas, de piedras rollizas que tierauan con mucha fuerça. Quando yuan apelear ſiempre yuan deſnudos ſaluo las partes deshoneſtas, y ſu tamarco lleuauan rebuelto al braço, yuan tambien ſus mugeres con ellos que les lleuauan la comida, y para ſi morian que los traxeſſen, a ſus entierros, y cueuas y aun que fuueſſen vencidos no haziã daño alguno, los vencedores alas mugeres ni hijos de los vencidos, ni a los viejos, y hõbres que no fueſſen de guerra, antes los dexauan en paz, boluer a ſus caſas» [Espinosa 1594, I, 8: 25r-25v].

§ «Vſauan dardos como grueſſas lanças, / Que llamauan Banoes en ſu lengua: / Eran del coraçon de ſecos pinos, / Que llaman tea, y la aguçada punta / Toſtada al fuego, mas eſtrago hazia, / Que el afilado y bien templado azero» [Viana 1604, I: 16r].

§ «Y quando ſe elegia lo jurauan / Con eſta ceremonia, que tenia / Guardada cada Reyno con recato, / La calauera, para el proprio efecto / Del mas antiguo Rey de aquel eſtado, / Del qual linage y ſangre decendieſſe / Aquel que por entonces ſe elegia, / Y juntos en el pueſto de conſulta, / Que en ſu lengua llamauan el Tagoro, / Sacauan la con ſuma reuerencia, / Y luego el nueuo Rey que ſejuraua / La beſaua, y encima de ſu cabeça. / Poniendola dezia eſtas razones, Achorom, Nunhabec, Zahoñat Reſte, / Guañac Sahut Banot Xeraxe Sote, / Que quiere dezir, yo juro por el hueſo / Que tuuo Realcorona de imitarle, / Guardando todo el bien de la republica [...]» [Viana 1604, I: 17r].

§ «[...] todos usan debordones delgados, lisos, limpios, y derechos de un tamaño de dosepalmos, llamados vonodes, y tamazaques» [Marín 1694, I, 20: 39v].

[B·N·D]

*bannod, n. vb. m. sing. lit. 'rígido, recto'.

Fonética. *a- > ø, posible aféresis de la vocal de estado ante consonante breve seguida de una vocal plena (a-BaCCvD).

Cedrés. Antr. Apellido vigente en la actualidad tanto en España como en Canarias, archipiélago donde cuenta con una mayor presencia.

[D·R·S]

*sədrəs, n. vb. caus. m. sing. lit. ‘hilada, ringla, ringlera’.

colla. Tf. desus. Saliente, que sobresale, vértice. Var.: queye.

§ V. Antr. Collarampa.

§ «Collarampa. Hija del rey de Taoro llamada después de bautizada María Hernández que casó con Juan Doramas, conquistador.// Debemos observar que dicho rey de Taoro era Benytomo» [Bethencourt (1880) 1991: 344].

§ «Collararpa tomó en el bautismo el nombre de María Hernández y casó con el canario conquistador Juan Doramas y fueron sus hijos María Fernández, Juan y Francisco Doramas» [Serra Moratín 1897].

§ «Juan Doramas tuvo por esposa a la Infanta Colla­rampa, (D.ª María Ana Hernández de Bencomo), llamada Estrella en lengua guanche» [Francisco Montes de Oca García 1924: 61].

[K·Y]

*kuyyă > koyya, s. m. sing. [K·Y + R + F·W = *kuyya ar affaw > koyyaranpa, m. lit. 'vértice hasta el amanecer', fig. 'Venus (planeta)'].

Fonética. -ff- > -nf-, por disimilación del radical geminado en la forma del aoristo intensivo del verbo (ar-affa). || *f > p, por oclusión labial (sin antigüedad confirmada). || -w > -ø, elisión en final absoluto después de vocal larga plena.

queye. m. Go. ant. desus. Anat. Cráneo, vértice de la cabeza. Var.: colla.

§ V. Antr. Aberbequeye.

§ «Ultimamente quando questa Isola fù conquistata era diuisa in quatro parti così dette l'una Mulagua, la seconda Agona, la terza Ipalan, la quarta Orone; ciachesduna dellequali haueua il suo signore, quello della prima si chiamaua Aberberqueie, quello della seconda Aguaboregue, quello della terza Auhagal, et quello della quarta Vnihepe» [Torriani (1590, LIX: 82r) 1940: 182].

§ «El capitan del bando de Mulagua se llamaba Fernando de Aberbequey... [roto]» [Abreu (ca. 1590, I, 16) d. 1676: 21v].

§ «Averbequeye» [Abreu (ca. 1590, I, 16) 1787: 16v].

§ «Aberbequeie» [Marín 1694, I, 20: 38v].

[K·Y]

*keyyă > keyye, s. m. sing. [B·R·W·(T) + K·Y = *aberəwwi-keyyă > aberbekeyye, m. lit. 'cráneo hundido'].

Fonética. *w > /ß/ > b, por consonantización [w > ß] y posterior neutralización [ß - b].

tarha. f. GC. ant. desus. Escritura, inscripción, divisa. Expr. t.: tara, tarja. 2. f. GC. ant. desus. p. ext. Broquel, escudo, rodela. Expr. t.: tarja. Ú. t. en español con la misma forma y significado, aunque procedente del francés antiguo targe, que se remonta hasta la raíz indoeuropea dergh- ‘coger, agarrar’.

§ «La spada llamaban majido, íel broquel tarja, Las spadas eran delgadas i puntiagudas; traían enlas rodelas sus diuisas pintadas asumodo deblanco, i colorado dealmagra [...]» [Cedeño (ca. 1490) 1934: 12r].

§ «[...] que sería conocído por la diuisa dela tarja blanca i colorada de quarteado» [Cedeño (ca. 1490) 1934: 12v].

§ «Fue ordenado e mandado porel señor governador con acuerdo de los señores del cabjldo que todos los peones tengan las armas ʃigujentes lanças y tarjas de drago y eʃpadas [...]» [ACT, ms. A, lib. 0, fol. 27r, 1-IX-1501].

§ «eʃ obljgado de oy en cuarenta dias de tener fecha y adereçada cada vno dellos [vecinos y estantes] vna tarja encorada que sea de drago alomenos de treʃ palmos hasta cuatro de ancho [...]» [ACT lib. 1, fol. 358v, 21-I-1513].

§ «[...] porque los canarios estaban pertrechados de muchas armas que auían tomado, y reogîdo [sic] de los que íban a hacer entradas en laysla, y con muy buenas armas delapropía tíerra, como dardos, y píedras, y tarjas queeran como rodelas con que se amparaban, y defendían con gran lígeresa, prestesa, y certeza [...]» [Abreu (ca. 1590, I, 25) d. 1676: 32v].

§ «[...] que aun que dieſſe en la rodela o tarja la haziã pedaços y al braço debaxo della» [Espinosa 1594, III, 8: 85v].

N. B. El valor ‘gráfico’ del término queda plenamente atestiguado por una información muy precisa del doctor Marín de Cubas:

§ «[...] Contaban su año llamado Acano por las lunaciones de veinte y nueve soles desde el dia que aparecia nueva empesaban por el Estio quando el Sol entra en cancro aveinte yuno de Junio en adelante laprimera conjuncion, y por nueve dias continuos hazian grandes Vailes yconvites, y casamientos haviendo cojido sus sementeras, hazian raias en tablas, pared ò piedras, llamaban tara, y tarja aquella memoria delo que significaba» [Marín 1694, II, 18: 74r].

§ Cf. «[...] ilos maestros eran mujeres para niñas, íhombres para enseñar muchachos; no conocíeron letras ní caracteres (aunque se Valían depinturatosca). La doctrínaeran historias como corridos i jacaras deValientes, desusReíes i hombres señalados, linajes, iotras cosas decampo de plantar, sembrar, illuuias, íseñales delostiempos Como pronosticos en refrançitos» [Cedeño (ca. 1490) 1934: 15r].

[R]

*ta-rha(h), n. vb. f. sing. lit. 'acción de escribir'.

círculo

    Aunque el goro (agrur), o 'lugar de la casa donde se aprisca el ganado menor', igual que el tagoror (tagrurt), o 'lugar de reunión', siempre presentan un trazado circular, no poseen más sentido específico que el de ‘cercado o patio’. Ahora bien, comparten el lexema [G·R] con otra figura esférica, la Luna (aggur, ayur), por lo que sería posible restituir el valor de ‘círculo o disco’ en dicho semantema.

yur. m. LP. ant. desus. Astr. Luna.

§ «Hiurma, h.» [LBS ca. 1427 > Álvarez Delgado 1956: 423]. N. B. Nombre femenino que figura en una serie bautismal registrada en Sevilla durante el siglo XV.

[Y·R < H·Y·R]

*hăyyūr > yur, s. m. sing. [Y·R+M = yur-əmma, m. sing. lit. ‘luna de la pupila’, fig. ‘pupila blanca’ (leucocoria)].

Fonética. *hă- > ă-, por contracción. || ă- > ä- > ə-, por asimilación a la vocal característica (ū).

goro. m. Fv, Go, Hi, LP, Lz, Tf. Pequeño corral o cercado de piedras, dispuesto de forma circular, para guardar el ganado menor. Expr. t.: goran, gore, gorona, guro, gurona. En f.: tagoror. 2. m. Fv, GC, LP. Pequeña cerca formada con piedras para resguardarse del viento.

§ «Goro = cuevecita, corralito» [Álvarez Rixo (ca. 1860) 1991: 46].

§ «» [Olive 1865: 427].

§ «Así es que los conquistadores hallaron pueblos formados en las cercanías de los barrancos y en lo alto de las montañas, viviendo en casas (lesques o goros), como dicen los pastores, hechas de piedra seca» [Castañeyra (ca. 1887) 1991: 51].

§ «Goro. s.m. Pocilga. V. Chiquero» [Maffiotte (a. 1887) 1993: 82].

§ «guro.- Chiquero de piedra seca, muy pequeño y estrecho, donde se encierran los baifos» [Navarro Correa (1957) 2001: 72].

[G·R]

*gurur, s. m. sing.  'recinto circular'.

Fonética. Aunque no sea posible atestiguar la antigüedad de la elisión que afecta a la consonante vibrante (*-r > -ø) en final absoluto, los datos disponibles sugieren una influencia romance (cf. Almeida y Díaz 1988: 66-80).

tagoror. m. Tf. ant. Soc. Recinto, dispuesto de forma circular, para celebrar reuniones. Expr. t.: tagora, tagoro, tagóror. En m.: goro. 2. m. Tf. p. ext. Asamblea, consejo. 3. f. Tf. Muro semicircular hecho con piedra, de un metro de altura aproximadamente, que se construye como resguardo del viento. Ú. m.: tagora. 4. m. Tf. ant. desus. Choza hecha con piedras, que sirve como refugio, especialmente a los pastores. Ú. m. tagoro.

§ «[...] vna fuente que es thagoro baxo del Risco dethayga [...]» [DOT, lib. II, cuaderno 15º, núm. 1, 27-VIII-1500].

§ «[...] a la mano derecha que comiença desde el primero tagoro cara la mar yendo deste tagoro fasta vn mojon e de aqui fasta vna palma cortada e fasta otro mojano en torno bolujendo cara la syerra quatro vno en pos de otro fasta otro tagoro que esta abaxo del camjno alas otras dies fanegas [...]» [DOT, lib. V, 21-VI-1504, fol. 143r].

§ «[...] entyendese que cae la dycha tierra desde un tagoro de çafyz de eneto de ay para arryba [...]» [DOT, lib. I, cuaderno 12º, núm. 43, 9-III-1505). [Ver también DpT, lib. I, 31-III-1506, fol. 140v].

§ «[...] do a vos gonzalo gunyçar vecino desta ysla tres cahiçes de tierra de sequero en Heneto y se llama la tierra axafie a baxo de vn tagoro de los guanches [...]» [DOT, lib. II, cuaderno 16º, núm. 61, 26-III-1505]. N. B. En encabezamiento marginal, se anota como nombre del datario: go guaneqa; en respaldo, en cambio, se cita: go guanyquyar.

§ «[...] della esta vna savyna donde esta vn tagoro y las tierras [...]» [DpT, lib. I, 8-VII-1505, fol. 113r].

§ «Quando alçaban por Rey a alguno tenian eſta coſtumbre, que cada reyno tenia vn hueſſo del mas antiguo rey de ſu linage embuelto en ſus pellejuelos y guardado y, conuocados los mas ancianos al Tagoror lugar de jũta ycõſulta: deſpues de elegido el Rey dauanle aquel hueſſo abeſar: el qual beſandolo, lo ponia ſobre ſu cabeça, y deſpues del los demas principales que alli ſe hallauã lo ponian ſobre el hõbro y deziã Agoñe Yacoron Yñatzahaña Chacoñamet, juro por el hueſſo de aquel dia en que te hiziſte grande. Eſta era la ceremonia de ſu coronacion, y eſte dia llamauan al pueblo para que conocieſſen al que hauiã de tener por Rey, y feſtejauanlo, y regozijauanſe como ſabiã, haziendo banquetes generales, a coſta del nueuo Rey y de ſus parientes» [Espinosa 1594, I, 8: 24r].

§ «El Rey, [...], ſale de ſu caſa al Tagoror que era el lugar do hazia ſu conſulta y recebia los pareceres de los de ſu conſejo. Eſte lugar eſtauà delante de la puerta de ſu caſa en alguna llanura, y en circuito del ala redonda pueſtas a poco trecho vnas piedras en que ſe aſentauan, el Rey y ſus vaſſallos al Sol de Dios, y este Tagoror acoſtumbrauã todos tener delante de ſus caſas mayor o menor ſegun la calidad y posibilidad de la persona, donde se juntauan a sus conuerſaciones» [Espinosa 1594, II, 3: 34v].

§ «Y quando ſe elegia lo jurauan / Con eſta ceremonia, que tenia / Guardada cada Reyno con recato, / La calauera, para el proprio efecto / Del mas antiguo Rey de aquel eſtado, / Del qual linage y ſangre decendieſſe / Aquel que por entonces ſe elegia, / Y juntos en el pueſto de conſulta, / Que en ſu lengua llamauan el Tagoro, / Sacauan la con ſuma reuerencia, / Y luego el nueuo Rey que ſejuraua / La beſaua, y encima de ſu cabeça. / Poniendola dezia eſtas razones, Achorom, Nunhabec, Zahoñat Reſte, / Guañac Sahut Banot Xeraxe Sote, / Que quiere dezir, yo juro por el hueſo / Que tuuo Realcorona de imitarle, / Guardando todo el bien de la republica, // Luego todos los grandes prefiriendo / El mas anciano de por ſi tomauan / La propria Calauera, y la ponian / Con grã reſpecto ſobre el ombro dieſtro / Beſandola diziendo muy humildes, / Agoñec Acorom Inat Zahaña, / Guañoc Reſte Mencei, que ſignifica / Iuro por aquel dia celebrado / De tu coronacion de ſer cuſtodia / De nueſtro Reyno, y Rey tu decendiẽte / Y biſtiendo ſus pieles y Tamarcos, / Mas coſtoſos, con ſumas alegrias / Adornauan de flores el Tagoro, / y de laureles, palmas, y otras yeruas» [Viana 1604, I: 17r-17v].

§ «Para leuantar à vno por Rey, sejuntauan los ancianos, y nobles en vn lugar cerca de el Palacio Real, a donde haziã las consultas y Consejo, à este lugar llamauan Tagoror» [Núñez de la Peña 1676: 36, 120; Berthelot 1842, I: 204].

§ «Juntabanse aconcejo en el Campo sentados én piedras puestas en tornos sobre montes llanos ò cerros, onde havia mucho concurso enpie los Consejeros commumente eran dose otras vezes se hacia dentro de una Cueba, y gente ala puerta ò en una Cassa llamada tagoro, o Cavildo, yala éntrada desa havitacion o patiezuelo llaman tagoro de onde el huesped no puede passar adentro sin tener lisencia del dueño» [Marín 1694, II, 18: 76r].

§ «La sucesion del Reyno era de la antígua famílía Semídan síendo los ultimos Guayassen Semídan (que por supíadoso corazon llamaron el bueno) quíen dexando solo una híja de nueve años, sucedió en el Reyno Soront Semídan su hermano por derecho de ímmedíacíon, que fue el que los Reyes antíguos de España observaban (como se puede ver en el P. Juan de Maríana) y no el de representacíon que oí es comun. // Este solo Guadarteme tenía Canaría y su Corte en Galdar, quíen ponia en Telde, un fayacan que era en aquel partído como Vírrey, y otro en Arganeguín, otro partído de esta Ysla, y en cada uno avía díferentes Pueblos, teníendo en cada uno fayacan para su govíerno, y admínístracíon de Justícía con cíerto numero de Guayafanes que eran como Rexídores en maíor, ô menor como lo era el Pueblo, que estas y los fayahuracanes nombraba el Guadarteme en Junta que hacía en su Concejo, ô Tagoror en los prímeros ministros que tenía para el llamados Hechores hamenatos» [Castillo 1737: 39v].

§ «Tagóror. Concejo ó Ayuntamiento» [Viera 1772, I: 132].

§ «Conforme a los acuerdos tomados, aportaban al Beñesmer las cantidades señaladas a los taros y aregüemes de los tagoros, para celebrar las telfas o banquetes nacionales durante los nueve días en que funcionaba la asamblea» [Bethencourt Alfonso (1911) 1994: 238].

§ «El Beñesmer o asamblea legislativa constituíase con el Gran Tagoro y el Cuerpo de Chaureros o séase con los magnates del reino y la nobleza de segunda clase, que eran los elementos que lo integraban. Más que elemento moderador del poder real era el verdadero soberano de la república» [Bethencourt (1911) 1994: 222].

§ «El edificio en que celebraba sus sesiones el Beñesmer consistía en un cerco que improvisaban espetando ramas de árboles sobre el suelo terrizo, limpio y apisonado, capaz para 100 o más personas, que decoraban con arcos, ramaje, yerbas aromáticas y flores silvestres. En el fondo y frente a su único portillo disponían en semicírculo tantos asientos cuantos eran los miembros del Gran Tagoro, destacándose en el centro por su elevación el del rey y siguiéndole los restantes de más o menos según la categoría de los ocupantes» [Bethencourt (1911) 1994: 225].

§ «Ya indicamos que los chaureros pertenecían a la nobleza de segundo clase, que eran vocales del concejo o tagoro y miembros de la asamblea suprema, el Beñesmer; debiendo añadirse que su cargo era vitalicio transmitido a los varones primogénitos por línea paterna, siguiendo las vicisitudes de las leyes de sucesión a la corona. Por manera que dada la contextura del auchon, en que la comunidad excedía del círculo natural de la familia, la significación y facultades de que se encontraba revestido el chaurero tenían un doble carácter, las del patriarca por los vínculos de la sangre y las del representante del poder central para el cumplimiento del derecho; no sabiéndose a punto fijo dónde empezaban las funciones del uno y acababan las del otro» [Bethencourt Alfonso (1911) 1994: 202-203].

[G·R]

*ta-gurur-t, s. f. sing. 'cercado circular'.

Fonética. *u > o, por asimilación a la consonante vibrante (r).

    Además, todavía se conserva en la música una representación de la circunferencia como un movimiento que rodea y encierra, plasmado en un instrumento, el 'pandero', y, por extensión, en el baile donde desempeña un papel central.

tajaraste. m. desus. Mús. Pandero (instrumento formado por un ancho aro de madera, provisto de cascabeles o sonajas alrededor, cuyo vano está cubierto de piel estirada). Expr. t.: taxaraste. 2. m. p. ext. Mús. Danza colectiva practicada en La Gomera y Tenerife. Se despliega por parejas, con algunas diferencias coreográficas según la isla, al son de un pandero o de un tambor.

§ «Taxaraste ó Tajaraste, pandero rústico usado por pastores y campesinos» [Pizarroso 1880: 162].

[Γ·R·Z]

*ta-ɣaraz-t, s. f. sing. 'aro'.

    Aunque sin relación morfológica, también una porción de la circunferencia, el arco (agunzeh o ginzaw) sirvió para dar nombre a un guerrero citado por Antonio de Viana (1604). El enunciado fue convertido por la historiografía posterior en la designación de ciertos jefes militares tinerfeños (capitanes). El caso resulta curioso, porque esta base de significación, que en Canarias toma esa figura como representación de la fortaleza física, se adjudica hoy en ciertas hablas continentales a las personas ancianas y/o contrahechas, es decir, cuyo cuerpo dibuja una efigie encorvada. Por consiguiente, la acepción isleña habría conservado la memoria norteafricana más antigua en cuanto al uso del arco como símbolo de resistencia, firmeza y poder, atributos de alcance bélico, pero sobre todo de protección o defensa, como evoca el simbolismo de la diosa egipcia Neit (concebida en origen como un numen primordial).

guinso. m. Hi. desus. Mús. Tambor.

§ «La noche del día 11 la pasé en casa del sargento, y aquella pobre gente para manifestar su regocijo, me obsequiaron con una huelga de bailes a su modo, que desempeñan con mucha agilidad, así hombres como mujeres, especialmente una especie de contradanza muy bonita, que llaman cruzar o el baile de los tres, compuesto de un hombre que ha de ser // ligero y robusto, y de tres mujeres, muchachas y ágiles, al son de cierto guinso o tambor y flauta, cantando en este ínterin endechas o corridos con mucha gracia y expedición, aunque en tono melancólico» [Urtusáustegui (1779) 2004: 25-26].

[G·N·Z·(T/W/Y)]

*ginzaw > ginzo, s. m. sing. ‘arco’.

Fonética. *-aw > -o, por contracción.

Sigoñe. m. Tf. ant. desus. Antr. Nombre de un jefe militar del bando de Taoro al tiempo de la Conquista. Expr. t.: Cigoñe, Sigone, Zigoñe. 2. m. Tf. ant. desus. p. ext. Soc. Capitán.

§ «Llega el Poſtrero, vn muy gallardo Iouen / que en tiernos años ſus heroycas obras, / Le an dado juſto nombre de Sigoñe, / Que entre ellos ſignifica el inuencible» [Viana 1604, III: 46r].

§ «[...] que auiendo llegado à noticia del Rey, mouido de compaſsion, les mandò à vn Capitan Sigoñe con embaxada de paz [...]» [Núñez de la Peña 1676: 133].

§ «[...] volvio [el mensajero] diciendo que en nombre de su rey preguntaba Cigoñe Tinguaro que es el capitan [...]» [Marín 1694, II, 16: 69r].

§ «Cada Rey tenia Seis Capitanes llamados Zigoñe» [Marín 1694, II, 20: 81v].

[G·N·Z·(T/W/Y)]

*s-i-gunzəh > siguñet, imperf. caus. ‘tiene o toma forma de arco’.

Fonética. *nz > ñ /ɲ/, por palatalización.

    El mundo vegetal, sobre todo entre las plantas umbelíferas, suministra algunas voces donde la circunferencia desarrolla giros que dan lugar a figuras como el cono.

anuel. m. LP. Bot. Arbusto (Convolvulus floridus). Sin.: chagil.

§ «RHODORRHIZA FLORIDA. NOB. [...] Guaïdil, Nivariensium; Anuel, Palmensium» [Barker-Webb y Berthelot 1836-1840, III, 2ª, 3ª: 31].

[N·W·L]

*a-nwel, n. vb. m. sing. 'giro, vuelta'.

    La designación insular coincide con el sentido de la denominación científica (convolvulus, ‘enredadera’), basada en el verbo latino convolvo, tr. ‘envolver, enrollar’. Una idea que se repite en otros fitónimos isleños.

chagil. m. Tf. Bot. Especie de arbusto (Convolvulus floridus). Expr. t.: chagige, chajil. Sin.: anuel.

§ [DDEC 1996: 330].

[Γ·L]

*ta-ɣil-t > čaɣil, adj. vb. f. sing. 'vuelta, giro'.

Fonética. *t /t/ > č /ʧ/, por palatalización.

tircuela. f. Bot. Nombre genérico de varias especies de Cuscuta, planta parásita de la familia de las Convolvuláceas.

§ [DDEC 1996: 1.241].

[T·R] + [Γ·L]

*tir-ɣəl > tir-qqʷel, m. sing. 'planta que se enrosca'.

Fonética. *ɣ /ʁ/ > qq, por correspondencia regular y eventual abreviación de geminada. || *qq > qqʷ, por labialización.

tajame. m. Fv, Lz. Bot. Planta umbelífera herbácea, perenne, de tallos floríferos de hasta un metro de altura (Rutheopsis herbanica). Expr. t.: tájama, tájame.

§ [DDEC 1996: 1.204].

[T·Γ·M]

*a-taɣam (ə), m. sing. 'cosa cónica, cono'.

    Para llamar la atención sobre las poderosas 'espaldas' del guerrero galdense Adargoma, se opta por una 'vara, pértiga, pivote o tronco' que actúa como 'eje', con lo que incluye también también la imagen de un cono invertido.

Adargoma. m. GC. ant. Antr. Nombre de un jefe militar del bando de Gáldar.

§ «Este día se señaló peleando un Canario llamado Adargoma» [Cedeño (ca. 1490) 1993: 354-355].

§ «Adargoma era mediano de cuerpo, mui ancho i robusto de grandísimas fuerzas, i significa «spaldas de riscos». No hubo hombre que le estoruase [beber] una taza de agua, aunque le tirasen de el brazo a dos manos la llebaba a la voca con mucho sosiego sin derramar sola una gota; i fue gran luchador» [Gómez Escudero (ca. 1484) 1993: (394), 441-442].

§ «Adargoma fu huomo di grandissime forze, similmente Mananidra, et audace, et celebri sono ancora Nenedan, Bentahor, Bentagai, Guanhaben, Caitafa, et sommamente fra questi nobili il uillano Dorama habitatore della montagna che gli diè il nome» [Torriani (1590, XXX) 1940: 33r].

§ «Tenía cada Guanarteme seys hombres escogidos para su consejo delos mas valientes, y de mayores fuerzas, por cuyo cuidado regía, y gobernaba su Señorío, y termino, Los quales eran nombrados Gayres. Los Gayres deTelde se llamaban, Mananídra, Nenedan, Ventohey, Ventagay, Guanhaben, Autíndana: Los Gayres del reyno de Galdar se llamaban, Adargoma, Tazarte, Doramas, Texama, Dayfa, Caytafa» [Abreu (ca. 1590, II, 7) d. 1676: 47r].

§ «[...] señalabanse tres mui fuertes Capitanes el Caudillo de Telde llamado Mananidra ufano por las Victorias contra los de Herrera, yotro mui agigantado, y el tersero dicen se llamaba Adargoma hombre mediano, mucha Espalda y Caveza [...]» [Marín 1694, II, 1: 42v].

§ «[...] del primero fue Gariragua, que vencio en desafio de fuerzas â Adargoma, que significa Espaldas deRisco adarg, espaldas y oma risco [...]» [Marín 1694, II, 18: 79r].

[D·R] + [G·M]

*addar-guma, m. lit. 'espaldas de risco'.

cronología

    Preocupado por la supervivencia, el ser humano comprendió pronto que las regularidades celestes le ofrecían la posibilidad de organizar y hasta prever sus condiciones de existencia. La concepción arquetípica del tiempo invocó desde entonces un transcurso lineal, un fluir inexorable e irreversible, aunque dentro de una secuencia continua y repetida de ciclos, como la oruga que arrastra su universo de anillos enlazados en un movimiento infinito. Y así, igual que la aventura cotidiana madura en la carrera del Sol o las fases de la Luna ritman la cadencia de olas y hojas o una etapa de gestación precede siempre a todo alumbramiento, cualquier manifestación de vida se contiene y expresa en un lapso imprescindible. Aunque, como ya señalara el filósofo y cosmólogo jonio Anaximandro de Mileto (610-545 a.n.e.), «La fuente de la generación de todas las cosas es aquella que también conduce a su destrucción» (Simplicio, Física 24, 17), porque la consumación de la necesidad se produce, en azarosa contradicción con la realidad, conforme al juicio de las horas...

    De causalidad habla también la tradición amaziq. La identidad comunitaria, donde alienta el sujeto, perdura en la continuidad de ciertas pautas socioculturales. La fertilización diaria de esa consciencia común implica a todos sus miembros, vivos en el tiempo denso de los días o en el etérico donde residen los muertos y los invisibles. Porque, de la misma manera que sociedad y naturaleza componen un espacio unívoco, también los mundos espiritual y sensible se conciben integrados.

    Quizá por esta conjugación necesaria de experiencia racional e intuitiva en la comprensión y recreación del modelo cosmogónico, el sistema verbal amaziq opera fundamentalmente con la noción de aspecto, que, en términos generales, designa matices no temporales en el desarrollo de la acción. Por tanto, el acto se define por la representación que de él se hace el sujeto y no por su relación con el tiempo. De ahí que el verbo presente dos perfiles básicos: un aspecto perfectivo o permanente, donde la acción se percibe como una totalidad estática o acabada, y un aspecto imperfectivo o procesal, con el que el hablante constata el desenvolvimiento de la acción en curso.

    Pero conocemos muy poco de las ideas y categorías isleñas acerca del tiempo, una trama compleja en la cultura amaziq, pues todo, lo material y lo sutil, vive en interconexión y con voluntad propia. Cada día, mes o estación del año presenta períodos benéficos y nefastos para las personas, los animales, las labores, etc. Si, por ejemplo, una loza se fabrica en momentos sombríos, esa energía negativa se trasladaría a la pieza, impregnando a su vez cualquier uso posterior. Por esto mismo, durante las tareas agrícolas se pronuncian oraciones y se canta para pedir el favor de los antepasados y de las fuerzas invisibles. Así, las grandes magnitudes temporales juegan, qué duda cabe, un papel importante, pero también los intervalos más breves y frecuentes que las atraviesan.

    Diversos testimonios llevan a pensar que los antiguos isleños utilizaron un calendario lunar y otro solar, donde las evoluciones de estrellas como Sirio (Alfa Canis Majoris) o Canopo (Alfa Carinae) ayudaron a fijar referencias determinantes. El diseño cronológico no resulta extraño ni siquiera en la actualidad, aunque pocas veces se repare en ello. Todo depende del registro al que se asocie el acontecimiento natural o social en cuestión. Para la correspondiente conmesuración entre ambas series, basta con aplicar el ciclo metónico, empleado ya en Mesopotamia desde mediados del primer milenio a.n.e., por el cual, cada 19 años, las mismas fechas del cómputo solar coinciden con idénticas fases lunares.

    Las fuentes coloniales no captaron bien esta circunstancia y a menudo sus descripciones se prestan a equívocos, aunque, al tratarse de una información estratégica, tampoco era de esperar que la población nativa fuera muy explícita. En cualquier caso, el vocabulario ínsuloamaziq llegado hasta nosotros por esa vía no aporta detalles muy prolijos, aunque brinda eslabones de indudable interés. He aquí una reseña sumaria de ese léxico temporal.

    El médico teldense Tomás Marín de Cubas (1643-1704), una figura excepcional en la historiografía insular, señala que el día comenzaba con la entrada de la noche, justo después del enac (enaq) o ‘atardecer’ (Bory), y era celebrado con hogueras y convites, aunque su denominación, maguei, se identificaba con el Sol. Y, pese a que los diversos dialectos continentales de la lengua amaziq suelen asignar el género femenino a este astro, en Canarias esa atribución no se ha podido confirmar todavía. Casi siempre, sus varias designaciones poseen sólo, como en esta expresión (m-awăy ‘guía’), la morfología de un adjetivo singulativo o individualizado. Un informe mucho más tardío, el del oficial francés Jean-Baptiste Bory de Saint Vincent (1803), advierte de la distinción entre un ‘sol de verano, lia (əlləya), ‘que pende, oscila o asciende’, y un ‘sol de invierno’, mag (magg), ‘que aparece o se manifiesta’ apenas.

    Pero las estaciones son acaso el capítulo más inconcreto en la terminología disponible. De cierto, sólo es posible atestiguar el período de mayor insolación, un beñesmer (wənna-əsmer) que marca ‘el (tiempo) de consumación, evaporación o término’, es decir, la conclusión del ciclo agrícola o era (erah) en el que se producía la ‘siega’ o ‘recompensa’, festejada durante varios días. Un año claramente económico, como el que se intuye en el ‘banquete comunitario’ celebrado por la población bimbache bajo el título guatatiboa (wătay-təwwat ‘aniversario comunal’).

    Ahora bien, el cálculo lunar nos ha dejado así mismo algunos enunciados particulares, como una anualidad llamada achano (ašannaw), con su estela de ‘brillos’ o ‘resplandores de luna’, un cel, cela o sel (zel) que, según Bory, servía además para indicar cada uno de los meses.

    Cosas, en fin, de ‘otra época’, de ‘tiempo atrás’ o del siniquitate (sen-kătat), como aún se dice, cada vez menos, en Gran Canaria. Porque ya nadie acude a Chiguergue (əšəgər-əg), en Tenerife, para ‘controlar el paso del tiempo’ ni formula cuentas calendáricas en los paneles de la Cueva Pintada de Gáldar...

día

    Igual que ocurre en la tradición continental amaziq, los antiguos isleños daban comienzo a un nuevo día al caer el Sol (Marín 1694, III, 15). La jornada de 24 horas que media entre dos ocasos alojaba a su vez ciertas subdivisiones, cuyas designaciones avalan esa concordancia, aunque de manera insuficiente. Los términos más seguros muestran mejor el segmento diurno que el nocturno, espectro éste sólo conocido por ahora a través de la acepción simbólica referida a la malignidad de la negrura.

    En cualquier caso, también la tradición oral ha perpetuado la importancia del Sol como referente cronológico:

Chiguergue. Tf. Top. Lugar en el municipio de Guía de Isora, al sudoeste de la Isla, entre los 28º 13' de lat. N y 16º 46' de long. O.

§ «A nuestros campesinos apodamos magos, porque sus antecesores adoraron a Magec; y aún bromean a los de Arafo llamándolos cancos y preguntándoles si van a Chiguergue a buscar el Sol, porque así denominaban a sus sacerdotes, que iban diariamente adornados de flores, tocando tamboriles y flautas, a saludar a Achamán» [Bethencourt Alfonso (1888) 1993].

[Š·G·R] + [G]

*ašəgər-ăggĭh > əšəgər-əg, m. sing. lit. 'control del paso del tiempo'.

claridad

    La jornada diaria se divide en dos lapsos fundamentales: la claridad y la obscuridad, que también se fraccionan en otros segmentos relacionados con la intensidad lumínica y la sensación térmica (fresco y calor).

    Desde el punto de vista temporal, la noción de 'claridad' se reserva sobre todo para la 'mañana', el período comprendido entre las primeras luces del alba y el mediodía. Sin embargo, los ejemplos isleños aluden más al hecho luminoso que al tramo cronológico: apa (afa), fa (fāh), ifa (iffāw), f. čafa (tafat).

Azaenegue. GC. ant. desus. Top. Nombre nativo de la montaña de Altavista (1.376 m), cerca de Acusa, en la comarca de Tamadaba. Expr. t.: Azanegue.

§ «Magnificos señores, Gaspar Hernandez vezino de la villa de Agaldar beso las manos de vuestra señoria e les suplico me hagan merçed de un pedaço de tierra montuosa de sequero que esta en el termino de Acusa que tienen por linderos de la parte de abaxo el barranco de Aytata e de la otra parte la cordillera del Risco de Guadamesteme que va a dar al barranco de las Eneas e toda la cumbre hasta la montaña de Azaenegue e por la otra parte el barranquillo que dizen de las Vinagreras que entra en el barranco de Aytate [...]» [RGC (29-VIII-1543, fol. 78v) 1998: 147].

§ «J. G. H.: Altavista es el primer sitio que pinta el Sol por la mañana. Todo el mundo en Acusa sabía que al pintarse Altavista empezaba el día. V. P. M.: ¿Y eso es siempre así, en verano o en invierno? J. G. H.: Altavista siempre, todo el año» [Entrevista de Víctor Perera Mendoza a don Juan González Herrera, de Acusa, cabrero, 81 años, 23-II-2009. Comunicación personal al autor, 27-II-2009].

[S] + [N·G]

*assa-ənnəg, m. sing. lit. ‘la llegada del alba’.

ben. Tf. desus. Cron. Amanecer.

§ «Tanemir uhana gek magék / Enehana benijime harba / Enaguapa acha abesan. Gracias poderoso Sol / por salir un día más / para alumbrar la noche» [Recogido por Fernando Hernández (ca. 1996) de un cabrero de Chiguergue (Guía de Isora, Tenerife). Comunicación personal al autor, 22-V-2008].

[B·N]

*benn, s. m. sing.

enac. Fv, Lz. desus. Cron. Atardecer.

§ «Enac, soir» [Bory 1803: 51].

[N·Γ]

*e-naɣ > enaqq > enaq, n. vb. m. sing. lit. ‘extinción, ocaso’.

Fonética. *ɣ /ʁ/ > qq > q, por correspondencia regular y abreviación de geminada en final absoluto.

    Un enigma cabilio concibe las evoluciones del Sol de manera similar al sentido que propone este insulismo: «Ilul-ed assa / immut iḍelli / ad immet assa – iṭij» (Allioui 1990: 41), es decir: «Él nace hoy; / él murió ayer; / él morirá hoy – El Sol».

farrafiar. intr. impers. Go. Cron. Amanecer, hacerse de día, clarear. Expr. t.: farrafear.

§ «farrafiar el día.- Aclarar el día, amanecer» [Navarro (1957) 2001: 64].

§ «Ya viene farrafiando el día, / los pajarillos cantando, / por la calle caminando, / la procesión de María» [Copla popular. Comunicación personal de don Horacio Trujillo Fernández (n. Vallehermoso, 1918), 2-VII-2006].

[F·R]

*farfar, vb. n.

maguei. m. GC. desus. Astr. Sol. 2. GC. desus. Cron. Día.

§ «Los Canarios guardaban el Sabado, y el dia contaban deprima Noche con fuegos, gritos, regosijos, y comidas, ò convites; y el dia llamaban Maguei, que es Sol, y siete hacian la Semana» [Marín 1694, III, 15: 129v].

[W·Y]

*əm-awăy, adj. vb. m. sing. 'guía'.

nocturnidad

    Hasta el momento, sólo es posible citar la ya mencionada oración al sol naciente (Tenerife) para señalar el período de obscuridad del día, una noche cargada en este caso con los valores perniciosos o malignos que se suele atribuir al color negro.

abesan. Tf. desus. Negro, obscuro. 2. fig. Malvado, peligroso. 3. p. ext. Cron. Noche. Expr. t.: abicen. En f. pl. tibicena.

§ «Tanemir uhana gek magék / Enehana benijime harba / Enaguapa acha abesan. Gracias poderoso Sol / por salir un día más / para alumbrar la noche» [Recogido por Fernando Hernández (ca. 1996) de un cabrero de Chiguergue (Guía de Isora, Tenerife). Comunicación personal al autor, 22-V-2008].

[B·R·K·(N)]

*a-berk-ăn > abezzan, adj. m. sing.

Fonética. *rk > rš > šš > zz, por fricatización. Según la costumbre, la pronunciación del enunciado original [B·R·K-n] se deforma para evitar la influencia nociva del concepto.

mes

    El cómputo mensual por lunaciones que documentan Cedeño (ca. 1490) y Marín (1694) encuentra un magnífico respaldo testimonial en el dato que suministra Torriani (1590) acerca de la prisión simbólica del obispo López de Illescas durante «520 resplandores de la Luna». Más allá de la cuenta del año y medio eclipse que incorpora esa cantidad, el concepto de 'brillo, esplendor o fulgor' lunar como expresión de un mes valida a su vez el tardío vocablo aducido por Bory (1803). 

cel. Fv, Lz, Tf. desus. Astr. Luna. 2. desus. p. ext. Cron. Mes. Expr. t.: cela, sel.

§ «Cel, lune» [Bory 1803: 50, 51].

§ «Cela, mois» [Bory 1803: 50, 51].

§ «Sel, mois» [Bory 1803: 52].

§ «La Lune, dont la lumière tranquille est célébrée par tous les poëtes, a fixé, par sa révolution, la durée des mois de beaucoup de peuples. Les Guanches se servaient de la même mesure du temps. Ils appelaient les mois lunaires Sel; les Grecs, l'astre dont le cours les établit, Céléné» [Bory 1803: 507-508].

Cf. § «[...] Contaban el año por doçe meses i el mes por lunas i el día por soles, i la semana de siete soles» [Cedeño (ca. 1490) 1934: 17r].

Cf. § «Sono forsi le colpe nostre, ch’il fallire è di noi huomini, et spesso contra di noi stessi siamo scorsi in quei pecati che fra le più inhumane fiere giamai si sono uisti, conciosia che nelle bisogne nostre in uce (uece) di uisitare il sacro Tirma, e di chiedere socorso (socorro) à Dio, habbiam fatto molte cose che non erano di noi, dilche ne sentimo grande castigo, ne il minore esser perturbati da uuoi altri, che quando ci bastasse hauerui scacciati da i nostri lidi infinite uolte et // ammazzati, et lunghi tempi tenuti prigioni (come dal uostro Vescouo Diego Lopez lo sapete 520 splendori della luna chè nostro cattiuo) poteuamo far guidicio l’ira d’Iddio con noi esser placata» [Torriani (1590, XXXIX: 42r) 1940: 130-131].

Cf. Lz. § «Cuentan el tiempo por la luna desde que se ve enueba» [Marín 1694, I, 19: 37v].

N. B. No quedan atestiguadas ni la antigüedad ni las atribuciones insulares propuestas por Bory.

[Z·L]

*zel, n. vb. m. sing. lit. ‘brillo, resplandor’.

estaciones

    El año lunar, denominado achano (ašannaw), se ajustaba con la primera luna nueva posterior al solsticio de verano o bien cuando se producía el orto helíaco de Sirio (en la segunda mitad de julio), aunque únicamente la primera luna posterior al orto helíaco de Canopo, a mediados de agosto, indicaba el inicio del anuario lunar.

Achún Magec. loc. det. Tf. p. us. Cron. Expresión pronunciada en el amanecer del solsticio de verano para celebrar la entrada del año nuevo.

§ «Todavía mi abuelo [Isidro Hernández, natural de Agache] y sus amigos iban el amanecer del día 21 de junio a las Piedras de Ayesa y saludaban la salida del Sol vertiendo la leche que tenían en un gánigo y gritando tres veces el Achún Magec. Esto era su ritual de año nuevo» [Fernando Hernández González, comunicación personal, 7-VI-2008].

[S·W > Š·W > Š] + [N] + [Γ·Γ]

*Ašu n Maɣeq < *ăswĭh n maɣəɣ, prop. nom. lit. 'triunfo del Sol'.

Fonética. *s > š /ʃ/, labialización por asimilación a /w, u, o/. || *-ĭh > ī [i:] > ø, por contracción y posterior elisión de la vocal larga plena en posición final. || *ɣ > qq > q, por correspondencia regular y abreviación de geminada en final absoluto.

beñesmer. m. Tf. ant. Cron. Estación o período del año de mayor insolación. Expr. t.: benismer, beñasmer, venesmer. Err.: begnesmet, bellasmer, benesmen, benezmen, benismen, beñesmen.

Tenerife

§ «[...] y esta Sementera era en el mes de Agosto, al qual mes llamaban Beñesmer» [Abreu (ca. 1590, III, 12) d. 1676: 89].

§ «Numerauano l'ettà della luna per diferenti nomi, et quella d'Agosto era detta Begnesmet» [Torriani (1590, LI: 71) 1940: 166].

Gran Canaria

§ «[...] hacian sus fiestas como los canarios a el fin de la era, o año empesado en la luna de agosto llamado Beñasmer» [Marín 1694, II, 20: 83].

[N] + [S·M·R]

wənna-əsmer > beñäsmer, prop. rel. (lexicalizada).

Fonética. *w > /ß/ > b, por consonantización [w > ß] y posterior neutralización [ß - b]. || *nn > ñ /ɲ/, por palatalización.

tagares. Tf. ant. desus. Cron. Invierno, helada.

§ V. Antr. Attagares.

§ «Anno a Nativitate Domini millessimo quadringentessimo nonagessimo quarto, die intitulata XII mensis augusti. Devant lo molt magnifich en Miguel de Camarena, ciutad de Valencia, comparech lo honorat en Miguel Sanç Scuder, procurador e factor en lo present acte del magnifich en Alfonso Sanchis, conseller e thesorer del molt alt senyor rey, e presenta a aquell sexanta cinch testes blanques de Tenerif, terra de Canaria, entre homens e dones, grans e chichs [...] l’altra dona de edat de cinch anys appellada Attagares [...]» [ARV, BG, 194, fol. 144 > Cortés 1955: 512-513].

[G·R·S]

*ta-garəs-t, s. f. sing. [T+G·R·S = *hata-tagarest > attagares, f. lit. ‘he aquí la helada’].

año

    [Incompleto]

achano. m. ¿GC?, Tf. ant. desus. Cron. Año. Expr. t.: acano, achanò, achanô, achaño. Sin.: guata.

Gran Canaria

§ «Contaban su año llamado Acano por las lunaciones de veinte y nueve soles desde el dia que aparecia nueva empesaban por el Estio quando el Sol entra en cancro aveinte yuno de Junio en adelante laprimera conjuncion» [Marín 1694, II, 18: 74r].

Tenerife

§ «Contabanel año por doçemeses íelmes por lunas íeldía por soles ílasemanade síetesoles; llamabanelaño Achano: Acababan suaño aelfin deelquarto mes; estoes su año Comensaban por elEquinocio dela primauera, íael quarto mes queera quando habían acauado Lasementera que erapor / fines deIunío hacían grandes fíestas por nuebedías contínuos» [Cedeño (ca. 1490) 1934: 17r-17v].

[Z·W·(W)]

*azannaw > ašanno > ašaño, s. m. sing. 'año (lunar)'.

Fonética. *z /z/ > š /ʃ/, labialización por asimilación a distancia con /w, u, o/. Esta dicción postalveolar se representa en castellano por aproximación con el dígrafo -ch-, que algunos autores, como hace aquí Marín de Cubas, convierten en la consonante velar /k/ por un cultismo latinizante. || *-nn- > -ñ- /ɲ/, por palatalización. En realidad, parece sólo la adaptación gráfica que se aplica a la geminación de la nasal en castellano desde época tardomedieval. || *-aw > o-, por contracción.

era. f. Tf. desus. Cron. Año (agrícola), siega.

§ «el año contaban por las sementeras i llamaban era» [Marín (1687) 1937: 76].

§ «[...] a el mes de agosto en que hacian sus grandes fiestas de luces, bailes i comidas llamaban beñasmer, el año, i la segada, era [...]» [Marín (1687) 1937: 86].

§ «[...] hacian sus fiestas como los canarios a el fin de la era, o año empesado en la luna de agosto llamado Beñasmer» [Marín 1694, II, 20: 83r].

[R·H < R·Z]

*eraz > erah > eraʰ, n. vb. m. sing.

Fonética. *z /z/ > j /ʒ/ > š /ʃ/ > h /ɦ/, por palatalización /ʒ/, ensordecimiento /ʃ/, pérdida del rasgo labial /ɦ/ y pérdida de la aspiración /ø/ (sin confirmar).

guata. Hi. ant. desus. Cron. Año. Sin.: achano.

§ «ed erano amici de’conuiti da loro detti guatibao» [Torriani (1590, LIII: 86r) 1940: 188].

§ «Quando hacían Junta, y se combidaban, que llamaban guatatiboa, matavan vna, ô dos, ô mas rezes ouejas las que les parecía que bastaban para la fíesta, y regosíjarse, y estas auían de ser gordas, y de mucha graza, que llamaban Jubaque, y ponianlas â azar enteras [...]» [Abreu (ca. 1590, I, 18) d. 1676: 24r y 1787: 19r].

N. B. Las fuentes primarias anotan esta voz para la isla de El Hierro, pero la transmisión textual posterior no suele diferenciar entre los materiales herreños y gomeros.

[W·T·Y]

*wătay, s. m. sing. [W·T·Y+W = wătay-təwwat > watatiboa, m. sing. lit. ‘aniversario comunal’].

Fonética. *ww > bbʷ, por labialización.

Vocabulario comparativo

B

B·N 

(WE) tabənnəbənt (tə), təbənnəbənt (tə), pl. šibənnəbənen (tə) || s. f. Salida precipitada al alba. 2. Llegada al amanecer.

(Ghad) abənnəbən || s. m. sing. Atardecer.

 

B·N·D 

(Mb) bənnəd || vb. ac. n. y r. Enderezar el talle, enderezarse, permanecer rígido, derecho (sobre todo cuando se está sentado).

(Mb) abənnəd (u) || n. vb. m. Hecho de enderezar.

Cf. [B·D]

(Kb, Senh, Izn, R, Mc, Fg, Šaw, Šn, Mb, Teg, Snd) bedd; (Taš) bedd, bidd; (Kb, H, WE, Y, Gh) əbdəd; (Ghad) ebded; (Sw) bded || vb. ac. n. y r. Tenerse de pie. 2. Detenerse, pararse, estar inmovilizado. 3. Levantarse, erguirse. 4. Velar, vigilar, tener cuidado, ayudar. 4. Ser expuesto, propuesto. 5. Estar firme, sólido.

 

B·R·K·(N) 

(Kb) ibrik; (Senh) berrek, (Izn) berrken; (R) berrken, berken; (Mc) berkin, beršin, bxin; (Taš) bexxen; (Snus) beršen; (Mb) bbərčən || vb. n. Ser, estar o devenir negro.

(Kb) tebrek; (Izn) tiberrkent; (Senh) tiburkent; (R) tuberrkent; (Mb) tabbərčənt; (Mc) tabexni (tb); (Taš) tebxxin || n. ac. y n. vb. abstr. f. Lo negro, color negro, negrura.

(Mc, Izn, R, Kb) aberkan, aberšan (u), pl. iberkan; (Mb) abərčan (u), pl. ibərčanən; (Sns) aberšan, pl. iberšanen, m.; taberšant, pl. tiberšanîn, f.; (Mc) abexxan (u), pl. ibexxan, m.; tabexxant (tb), pl. tibexxanin (tb), f.; (Taš) abexxān, m. || adj. Negro, moreno, atezado, color obscuro. 2. fig. Malvado, peli­groso.

 

B·R·W·(T) 

(WE, Y) bərəwwət || vb. ac. y r. Hundir(se).

(WE) abərəwwi (ə), pl. ibərəwwităn;  (Y) ebrəwwi (ə), pl. əbrəwwităn (ə) || n. vb. m. Hondura, hueco.

(WE) bărăwwăt, pl. bărăwwăten || s. f. Foso, zanja.

 

D

D 

(Mc) d / id, i; (Taš) d / did, id; (Ntf) d / did; (R, Senh, Izn, Fg) d; (Zen) d / id; (Kb) d / yid, id, did; (Šaw) d, id / id; (Šn, Sns) d; (Mb, Teg) d / did; (Sw) d / did, dəd; (H) d / d; (WE, Y) d, əd, dər; (Awj) id || prep. (delante de nombre (en estado libre) o de pron. af.). Con, en compañía de. 2. conj. (nominal, aunque se dan casos en H y Taš de uniones proposicionales). Y.

 

D·R 

(Kb, Mc, Taš, Ntf) adrar (we), pl. idrarən, idurar (i); (Snus) ädrär (u), pl. idûrär; (H) addar, adrar, pl. idrâren; (R) aderar, pl. idorar; (Sw) adrär, pl. idrarən, drarən; (Ghad) adurar || s. m. Risco, montaña, cresta montañosa.

 

D·R·S 

(Taš) dres, ders, aor.; ssders, caus. || vb. ac. Colocar, establecer, hacer una fila. 2. Ponerse en fila (orden).

(Taš) adras || n. vb. concr. m. Fila, hilera. 2. Piedras que se colocan en los intersticios de una construcción.

(Taš) assders || n. vb. caus. m. Acto de hacer colocar en fila, hilada.

(Mc) ders; (Mb, Teg) ədrəs || vb. ac. Atar animales de forma alterna a cada lado de una cuerda, en doble fila. 2. Alinear.

(Mc) adras, adres (u), pl. idrasən; (Ntf, Mb) adras, pl. idrassən; (Teg) idras, pl. idrasen || n. vb. concr. m. Fila, hilera de oveja atadas de frente. 2. Fila doble de ovejas colocadas de forma encontrada, cabeza contra cabeza.

(Kb) dres, derres || vb. pas. Ser o estar atados juntos (animales). 2. Ser colocados o alineados en series.

(Kb, Šaw) adras (we) || n. vb. concr. m. Fila, hilera.

Cf. [D·R·S]

(H) ədrəs || vb. n. Correr dando saltos (animal). 2. Ir rápido (persona).

(H) adaras || n. vb. m. Carrera (dando saltos).

 

D·W < H·D·W 

(Mc) *haddaw > (a)ddaw > adda > alda; (Kb) ddaw, ddew, ddu; (Taš) ddu; (H, WE, Y) daw, dag; (Izn) swadda; (R) swaddai, saadu, adu || prep. / adv. Bajo, abajo, debajo de.

(Kb) adda (wa) || adv. Abajo, lo bajo, inferior, parte baja.

Cf. [D·Y]

(WE, Y) adday, pl. addayăn; (Teg, Mb) adday (wa), sing.; (Mb) adday; (Sw) addai; (Snus) swaddi || adv. Lo que está por debajo del resto, parte inferior, abajo.

(WE, Y) adday, pl. addayăn || adv. Lo que es peor (persona, animal cosa).
 

F

F < F·W < F·H·W 

(H, WE) ifaw; (Y) ifu; (R) effu; (Izn) ufu(d); (Taš) fau, ifiu || vb. n. y ac. Ser de día, amanecer, clarear, dar claridad. 2. Ser o ponerse claro.

(Taš) ifiu || vb. n. Haber luz, ser luminoso.

(H) afa, m. sing. (sin pl.); (Taš) tifaut, pl. tifawin, f.; (Y) taffawt, pl. taffawen, f.; (WE) taffăwt (ta), pl. taffăwen (ta), f. || s. Claridad.

(Mc) tafat, pl. tafatin, f.; (Taš) tufaut (tu), pl. tufawin; (Sns) tfáût, tafat, tafat; (WE, Y) ăfa (ă), pl. ifăttăn, m.; (H) afa, m. sing. || s. Luz, claridad.

(H) tufat < *t'ūfhātt, pl. tufâtîn; (WE, Y) tufat (tu), pl. tufaten (tu) || n. vb. f. Mañana.

 

F·R 

(Kb) ifrir || vb. n. Flotar, emerger. 2. Aclarar(se), despejar el día.

(Kb) yufrar elḥal || prop. Ha comenzado a amanecer.

Cf. [F·R]

(R) sefar || vb. caus. Navegar.

(R) asefar || n. vb. m. Acción de navegar.
 

F·S·K 

(WE, Y) əfsək; (WE) əfsəy; (Y) əḅsək, əḅsəy; (H, Kb) efsi; (Teg, Mb, Taš) əfsi; (R) sefsi || vb. ac. y r. Disgregarse, deshacerse. 2. Fundir(se). 3. Diluir.

(WE, Y) afăsak (ă), pl. ifăsakăn; (Y) aḅăsak (ă), pl. iḅăsakăn || n. vb. m. Disgregación. 2. Fusión. 3. Disolución.

 

G

G 

(WE, Y) ăgu; (Y) əgu || vb. ac. Hacer (algo para alguien), preparar. 2. Poner, colocar, disponer. 3. Admitir. 4. Dirigirse a (lugar). 5. Utilizar, llevar, servirse de. 6. Adquirir, comprar (Y). 7. Suministrar, dar. 8. Ofrecer a modo de prueba. 9. Llamarse, llevar el nombre de. 10. Proponer, ofrecer (precio, etc.). 11. Pasar, transcurrir (tiempo).

Cf. [G/Y]

(Zen) əyi || vb. n. Pasar, transcurrir (tiempo).

Cf. [G·Y]

(Zen) ɔgyi || vb. n. Pasar el meridiano.

 

G·M 

(Mc) agum, jum, yum || s. m. sing. Vara, pértiga.

(Izy) agum (u/wa), pl. iguma, igumn || s. m. Palanca del cerrojo (arma de fuego). 2. Pivote del molino manual.

(R) igum; (Taš) gum || s. m. sing. Eje.

(Mb) ğum, pl. iğumən; (Teg) gumgum, pl. igumgumən || s. m. Base, parte baja del tronco de un árbol, de un muro.

(Teg) gum, pl. igumən || s. m. Tocón, cepa de un árbol cortado por el pie, base del tronco de un árbol, troncho de una col, etc., pie de la viña.

(H) iğem; (WE) igəm, pl. igəmăn || s. m. Poste de la tienda al cual se sujeta la puerta (H), poste del lado largo de la tienda (WE).

 

G·M 

(Taš) agumat || s. m. Estípite (pilastra en forma de pirámide truncada).

(Taš) agumat, aguma n tiyni, aguma n tajjuft || m. Estípite de palmera datilera.

G·M 

(Mc) gem, yem; (Izn) iyem; (R) gem, iyem; (Kb) gem; (Mb, Teg) ğəm || vb. n. Ser educado, criado (niño). 2. Brotar, prender (planta), crecer, desarrollarse.

 

G·N 

(WE, Y) agănna (ă), pl. igannatăn || s. m. Lado, parte (de una cosa). 2. Mitad.

(H) ăğənəna || n. prim. m. sing. Borde, orilla.

Cf. [Z·G·N]

 

G·N·Z·(T/W/Y) 

(H) ġuñhət, (WE) gănzăw || vb. n. Tener forma de arco. (Se aplica también a personas ancianas y contrahechas).

(H) zeggeñhet || vb. ac. Hecho de tener forma de arco.

(H) tăġañhe, pl. tiġañhiwîn; (WE) tăganzəy, sing.; (Y) taganze, takənzi, sing.; (Gh) taganhi, sing. || s. f. Arco.

(Taš) agganza, aganza, m.; taganza, tagnza, f. || s. Armazón del tamboril. 2. p. ext. Tamboril.

(Mc) agenza, pl. igenziwen, m.; tagenzat (tg), pl. tiginziwin (tg), f. || s. Tamboril de una sola piel. 2. f. Tamboril. 3. f. Brocal (de un pozo).

Cf. (eg.) kns.

 

G·R 

(Taš, Kb) agrur, pl. igurar, m.; tagrurt, pl. tigurar, f. || s. Recinto, cercado, patio de la casa donde se guarda o aprisca al ganado.

(Mc) agrur (u), pl. igurar || s. m. Montón de piedras elevado en general para conmemorar un acontecimiento o los actos de un santo. 2. Pequeño muro de piedras utilizado para la construcción de hornos de pan. 3. Albergue, nicho de piedras.

Cf. [G·R]

(Kb) aggur, pl. agguren; (Mc) agʷur (u), ayur (wa), pl. agʷrən, ayurən || Astr. s. m. Luna (disco). 2. Mes (lunar).

Cf. [G·R·W]

(Ntf) gru; (Taš) gru, ger; (Izn) ayrew, yrew; (Senh) egru; (R) egru, ayru, gru, garw, yru; (Fg) iru; (Sns) iru, irw; (Mb) əğru; (Teg) əgrəw, gru; (Kb) grew; (Ghad) éğruw; (Sw) ger || vb. ac. Recoger. 2. Reunir, juntar, congregar. 3. Rebuscar, pillar.

(Mc, Kb) agraw (u), pl. igrawn; (Izn, R) ayraw, pl. iyrawn || n. vb. m. Reunión, asamblea.

 

G·R·S 

(Ghad) egrəs || vb. n. Estar muy frío (tiempo atmosférico).

(Kb, Mc, Šw, Šn) gres; (Senh) gerres || vb. ac. y r. Helar, estar helado, congelado. 2. Coagularse, solidificarse, cuajarse.

(Kb, Taš, Ntf) tagerst (tg), pl. tigersin (tg); (H, Mb) tağrəst, pl. tiğərrâs; (Ghat) tağrest; (Zen) təgərs; (Teg) tajrəst (tə); (WE) tagrəst, pl. šigrəsen; (Y) tegrəst, pl. tyəgrəsən || s. f. Invierno, período de mayor frío del año.

 

Γ

Γ·Γ 

(WE, Y) əqqəɣ || vb. n. Tronar. 2. Explotar. 3. Restallar con estruendo. 4. Crepitar (fuego). 5. Crujir un vestido nuevo (Y).

(WE, Y) eqqaɣ, pl. eqqaɣăn || n. vb. m. Trueno.

(WE, Y) teqqaq, pl. teqqaɣen || n. vb. f. Trueno. 2. Rayo. 3. Resplandor esférico (en forma de bola). 4. Aerolito, meteorito (WE).

Cf. [Γ]

(WE, Y) aɣu, ărɣu || vb. n. Inflamarse, arder.

(WE, Y) aqqa, pl. aqqatăn || n. vb. m. Ignición.

(Mc) ; (Snus) erɣ; (Sw) qqəd || vb. n. Encender(se), alumbrar, prender (fuego, luz), iluminar.

(Mc) asaɣ (u / wa) || n. ac. m. Acción de encender (fuego, luz), encendido.

 

Γ·L 

(WE, Y) əqqəl || vb. n. Volver, retornar a. 2. Devenir. 3. Ser contado, narrado. 4. Ser traducido. 5. Alcanzar, llegar a, tocar. || vb. ac. 6. Aguardar. 7. Sublevarse contra (Y).

(Y) eqqal, pl. eqqalăn || n. vb. m. Vuelta, retorno, giro, vuelco, revuelta.

(Teg, Mb, H) əqqəl; (Kb) uɣal ||  vb. ac. y r. Volverse hacia, mirar.

 

Γ·L·(Y) 

(H) əṛli; (Mb) əqqəl, əlli; (Teg) əḷḷi || vb. n. Voltear, girar, cambiar de dirección.

(WE, Y) əɣləy || vb. n. Girar alrededor de. 2. Contornear. 3. Rodear, estar alrededor de. 4. Emparejarse con, cubrir (animal). 5. Dar un rodeo, evitar. 6. Faltar, dejar de lado, fallar. 7. Estar fuera de discusión. 8. Abrazar, adoptar (doctrina, idea, obligación) (Y).

(Teg) əɣli; (Zem) ɣley || vb. Abrazar, rodear con los brazos.

(Mc, Kb) aɣul || vb. Devenir, llegar a ser, metamorfosearse, encontrarse en un estado (después de un cambio), renacer, mejorarse. 2. Volver(se), devolver. 3. Empezar de nuevo, rehacer, reincidir (enfermedad, dolor). 4. Acabar por, ceder.

 

Γ·R·Z 

(Kb) eɣṛez; (H) eɣreh || vb. ac. Encerrar, rodear.

(R) taxrazt, pl. tixrazin; taxarast, pl. tixarasin, aum. || s. f. Zarcillo, aro.

 

H

H·W·R < Z·W·R > Z·R 

(H) əhwər, iwhar; (WE, Y) əjwər; (Kb) zwir; (Ghad) əzwər; (R) izwar; (Taš) zwur, izar; (H, WE, Y, D) izar; (Mb) zar, zzar || vb. ac. y r. Preceder.

(H) amâhwar, sing.; (Mc) amzwaru; (Ghad) aməzwar; (Kb) aməzwaru; (Taš) amzwaru, pl. imzwura; (Teg) amizzar (u), pl. imizzar, m.; tamizzart (tə), pl. timizzar (tə), f. || adj. vb. Primero, anterior, precedente.
 

K

K < H·K 

(H, WE, Teg) (h)ak, akk; (D) hak; (Kb) akʷ, akʷkʷ, yakʷ; (Taš) akkʷ; (Ntf) aok, ku; (Mb) akk > ašš || invar. Totalidad, todo(s)/a(s), enteramente. 2. Cada.

 

K·Ḍ K·Ẓ < H·K·Ẓ 

*hakkūẓ, f. hakkūẓăt || n. n. card. Cuatro.

(ASp) okkoẓ, f. okkôẓät; (H) okkoẓ, f. okkoẓət; (Taš) koẓ, f. koẓt; (Ntf) kuz, f. kuzt; (WE, Y) əkkoẓ, f. əkkoẓăt; (Ghad) aqquz, f. aqquzət; (Mb) əkkʷəẓ, ukkʷəẓ, f. əkkʷəẓt; (Teg) əkkʷəẓ, pl. takkʷəẓin; (Gh) oḳḳiz, aḳḳiz, m. sing.; (Zen) akkuẓ, f. akkûẓat || n. n. card. Cuatro.

(ASp) kuẓ d məraw, f. kuẓ d mərawət; (Zen) akkuẓ id merǝg || n. n. card. Catorce.

(ASp) kuməraw, f. kumərawət; (Zen) akkûẓat təmärīn || n. n. card. Cuarenta.

 

K·R·Ḍ 

(Taš) kṛaḍ, f. kṛaṭṭ; (Mb, Teg) šarǝd, šarǝḍ, f. šarǝḍt; (Zen) kaṛā, f. kaṛaat, kaṛāṭ; (Ghad) kâräḍ, karǝḍ, f. kǝrḍǝt; (N, WW, D) kǝraḍ, f. kǝraḍǝt; (H) käraḍ, f. kärâḍät || n. n. card. Tres.

(ASp) kəraḍ d məraw, f. kraḍ d mərawət; (Taš) kraḍ ḍemrau, f. kraṭṭ demrauṭ; (Zen) kaṛā iḍ merǝg || adj. num. Trece.

(ASp) kəraməraw, f. kəramərawət; (H) kärâḍät təmərwîn; (Zen) kaṛat təmärīn, tukarða, tûkardâ || n. n. card. Treinta.

(H) kärâḍät təmaḍ || n. n. card. Trescientos.

(H) kärâḍät ɣimân || n. n. card. Tres mil.

(Taš) wis kraḍ, f. tis kraṭṭ || n. n. ord. Tercero.

 

K·S 

(WE, Y) əḳḳəs || vb. ac. Quitar, retirar, apartar. 2. Desembarazarse de (algo). 3. Borrar (escritura). 4. Destacar (sección, pelotón militar, etc.). 5. Mat. Substraer, descontar. 6. Salir (algo, de un lugar). 7. Abortar (animal). 8. Emitir (sonido). 9. Satisfacer, cumplir. 10. Abandonar (esperanza).

(Kb, Mc) əkkəs || vb. ac. y pas. Quitar, retirar, apartar. 2. Partir, desaparecer. 3. Rehusar. 4. Coger, recoger, recolectar. 5. No tener en cuenta, separar.

(R, Senh) əkkəs || vb. ac. Quitar, apartar. 2. Sacar.

(Teg, H, Fg) əkkəs; (Ntf) əkkəs, kəs; (Zen) ukkwəš, əkkuš || vb. ac. Quitar, retirar, apartar. 2. Sacar.

(R, Senh) akkas, m.; tikkest, f.; (Teg, Fg) ikkas, m.; (Mc) ukus (wu), pl. ukusən (wu) || n. vb. Acto de quitar.

(Taš) kkes || vb. ac. y r. Afeitar.

 

K·T 

(WE, Y) əket, (WE) ǎket (ə), pl. əketǎn || n. vb. m. Medida. 2. Cantidad. 3. Volumen. 4. Número. 5. Honor, dignidad.

(Ghad) eket, pl. eketen || n. vb. m. Medida. 2. Cantidad.

(Mb, Kb) -əšt; (Taš) šk; (WE, Y) iket || s. m. sing. (vocablo dependiente en expresiones cuantitativas de valor interrogativo, exclamativo o adjetivo). Cantidad. 2. Todo (lo que).

 

K·Y 

(WE) takəyya (tə), pl. šikəyyawen (tə); (Y) tokəyya (to), pl. tokəyyawen (to) || s. f. Cráneo. 2. Parte más elevada de la cabeza (vértice). 3. p. ext. Meseta elevada en la montaña.

Cf. [Q·J]

(Izd) qujj, pl. id qujj || adj. m. Joroba. 2. Hueso saliente del codo.

 

M

M 

(WE, Y) əmma, pl. əmmatăn || s. m. Anat. Pupila, niña del ojo. 2. m./f. Cariño, ricura, querido. 3. inf. Besito (Y).

(H) memma || s. m. Anat. Pupila.

(Mc, Kb) mummu, pl. id mummu || s. m. Anat. Pupila. 2. Iris.

(Fg) mummu, pl. id mummu || s. m. Anat. Iris.

(R, Senh) mummu, pl. imummuten || s. m. Anat. Pupila.

 

M·R·W 

(H) əmrw; (WE, Y) əṃrəw || vb. cual. Ser (hecho) diez. 2. Decuplar, decuplicar.

(ASp) märaw, f. märawät; (H) məraw, f. mərawət; (WE, Y) ṃăraw, f. ṃărawăt; (Zen) märäg, f. märägät; (Ntf) mərau, f. məraut; (Taš) mraw, f. mrawt; (Mb, Teg) mraw, f. mrawət; (Ghad) maraw, f. marāwət || n. n. card. Diez.

*tēmarawt, tāmarāwt, pl. tīmurwīn || f. Decena.

(WE) teṃărăwt (tă), taṃărăwt (tă), pl. šiṃərwen (tə); (Y) taṃăra (tă), pl. tiṃərwen (tə); (H) temərəwt, tamära, pl. timərwîn; (Mb, Teg) tamrəwt (tə), tamrawt, pl. timərwin (tə), timrawin (tə); (Zen) tmärīn, pl. || f. Decena.

(Taš) wiss mrau, f. tiss mraut || n. n. ord. Décimo.

Cf. [M·T]

(eg.) met || n. n. Diez.
 

M·S 

(WE, Y) aṃṃas, pl. aṃṃasăn; (Mc) ammas (wa), pl. ammasən; (Mb, Teg, Senh) ammas (wa), pl. immasən || s. m. Medio. 2. Centro. 3. Interior.

 

M·T 

(Mc) amata (u) || adj. La mayor parte. 2. Ciertos. 3. Algunos.

 

N

N 

(Kb, Mc, R) unn, unna, wənna, pl. winna, m.; tenna, pl. tinna, f || dem. comp. (u / t + nn). El que, la que. 2. Cualquiera.

 

N 

n, ən, nn || prep. (Introduce un complemento determinativo, cuyo substantivo se expresa con el estado de anexión, y sirve para señalar el origen, la pertenencia o la naturaleza de algo o alguien). De. Ej. aman n terwa ‘el agua del río’.

n, ən || prep. que introduce un complemento del nombre si está En sing.: De. Ej. išt n tmeṭṭuṭṭ ‘una mujer’, lit. ‘una de mujer’.

(Kb) n || prep. que introduce un complemento demostrativo en construcciones de valor expresivo. De. Ej. aya-d n uɣrum ur yuda ‘este pan es insuficiente’, lit. ‘esto de pan no basta’.

 

N·G 

(Y) ənnəg, pl. ənnəgăn; (WE) dənnəg || s. m. Este, oriente. 2. poét. Alba, amanecer (Y).

 

N·Γ 

(H, Senh) enɣ; (R, Mc, Taš, Nft, Kb) neɣ; (Teg, Mb) nəɣ || vb. ac. Matar, hacer morir.

(WE, Y) ănɣu; (Y) ənɣu || vb. ac. Matar. 2. Acosar, acorralar, atormentar. 3. Castigar, pegar, zurrar. 4. Cerrar (ojo). 5. Despachar, vender, consumir (dinero, mercancías, etc.). 6. Apagar, sofocar (fuego) (WE). 7. Apaciguar, sosegar, calmar, disipar (deseo, cólera, amor, etc.) (WE).

(WE, Y) tenǎɣe (tǎ) < *tenǎɣǎy, pl. (Y) tinəqqa (tə), (WE) šinəqqa (tə); (Ntf) tinɣi, pl. tineqqa || n. vb. f. Muerte.

(Y) ǎnaqqa, pl. inaqqatǎn, inaqqan || n. vb. m. Mal mortal.

(Mc) tinɣi (tn) || n. vb. f. Mal, dolor.

(WE, Y) tenəqqit (tə), (WE) tanəqqit (tə), pl. (WE, Y) tinǎqqaten (tə), (WE) šinǎqqaten (tə), šinəqqiten (tə) || n. vb. concr. f. Víctima, animal sacrificado (en honor de unos visitantes o para celebrar algún acontecimiento social). 2. p. ext. Víctima humana (muerta en combate o accidente). 3. Presa.

Cf. [N·Γ]

(Teg) annaɣ (u), pl. innaɣən || adj. m. Marrón claro casi amarillento.

(Mb) tinnəxt (tə) || f. sing. Marrón pardo.

 

N·W·L 

(WE, Y) ənwəl || vb. n. y r. Voltear(se), girar(se).

(WE, Y) anǎwal (ǎ), pl. inǎwǎlǎn || n. vb. m. Hecho de voltear(se), girar(se).

Cf. [W·L]

(WE, Y) əwəl || vb. n. Voltear, girar, cambiar de dirección. 2. Estar inclinado, inclinarse. 3. Desplegarse (ramas), mostrarse o alardear (persona). 4. Hacer cabriolas. 5. Estar afilado, cortante (hoja).

(D) əwəl || vb. n. Voltear, girar, cambiar de dirección.

(D) wələnwilət || vb. n. Dar vueltas, girar.

Cf. [G·L·(T)]

(H) ġelellet; (WE, Y) gələllət || vb. cual. Ser redondo (de forma circular). 2. Formar un círculo. 3. Instalarse aparte con los suyos.

(WE) tagələllet, pl. šigələlla; (Y) təgləllet, pl. tyəgləlla (tə) || n. vb. concr. f. Círculo. 2. Agujero redondo. 3. Agujero casi redondo.

Cf. [Γ·L·(Y)]

 

Q

Q·J 

(Izd) qujj, pl. id qujj || adj. m. Joroba. 2. Hueso saliente del codo.

Cf. [K·Y]

(WE) takəyya (tə), pl. šikəyyawen (tə); (Y) tokəyya (to), pl. tokəyyawen (to) || s. f. Cráneo. 2. Parte más elevada de la cabeza (vértice). 3. p. ext. Meseta elevada en la montaña.

 

R

R < H·R 

(WE, Y) ar; (WE) har; (Y) er, el; (Mc) ar, al, all || prep. Hasta, hasta que. 2. Cuando (en el futuro).

(Taš) are || prep. Con, en, a, hasta, de.

Cf. [R]

(WE, Y, H) ar || adv. (precedido o no por la negación). Excepto, salvo, sino, si no es que, sólo.

(Y) ar || adv. (partícula de juramento, con negación sobreentendida). Ciertamente, desde luego.

Cf. [R]

(Y) ar || exclam. Qué.

 

R < R·H 

(Taš) ara; (Mb, Teg) ari; (Kb) aru; (Ghad) ûrəh; (Izd) uru; (Zen) arha || vb. ac. Escribir, inscribir, registrar. 2. Hacer un amuleto. 3. Legar (por testamento).

(Kb) tirra, pl.; (Zen) tarha, pl. ti'rih; (Mb, Teg) tiyra (tə), pl. || n. ac. f. Acción de escribir. 2. Escritura. 3. Inscripción.

(Taš) arra, pl. arrâten || s. m. Documento.

(H) têrəwt, tirot, pl. têra; (Y) tiṛǎwt, tiṛot, pl. tiṛa; (WE) šiṛǎwt, pl. šiṛa || s. f. Carta (misiva). 2. Amuleto. 3. Diseños decorativos no naturalistas.

Cf. (gr) τέρας, s. n. || Signo, presagio, señal espantosa enviada por los dioses.


R·B·Ɛ
 

(ár.) ’árba‘un || adj. num. m. Cuatro.

 

R·H < R·Z 

(H) arəh || vb. ac. Dar a cambio, en recompensa.

(WE, Y) ərəz || vb. ac. Dar a cambio, en recompensa. 2. Substituir por una compensación. 3. vb. n. Finalizar, cesar, detenerse, llegar a término. 4. Resistir, no ceder, no recular (Y). 5. Estar bien establecido, seguro, sólido, firme, inquebrantable (Y).

(WE, Y) erez (ă), pl. irezăn; (Y) eraz (ărez), pl. irezăn || n. vb. m. Límite.

(H) arəh; (WE, Y) ərəz || vb. n. y ac. Ser o estar desplazado.

Cf. [R]

(Kb, H) err; (Mc) err, rar || vb. ac. Restituir. 2. Devolver.

Cf. [R·H]

(Zen) äräh, ərəyh || s. m. Hora, momento, época.
 

R·N < H/W·R·N 

(Izy) awerən (wa), aggʷerən (wa), arən, sing.; (Kb) awren (we), aggʷren, pl. iwernan (i); (Taš) aggʷren, sing.; (Awj) (ə)vrûnβ.ruùn], sing.; (Ghad) avərn [aβərn], avarən [aβarən], sing.; (Nef, B. Sns, Sw) arən; (AŠ) âren; (R, Izn, Senh) aren; (Mb) arən (wi); (Teg) arən (u) || s. m. col. Harina. 2. pl. (p. us.) Gran cantidad (Kb). 3. p. ext. Pólen (Mb, Teg).

Cf. (lat.) far(īna) || s. f. Harina.

Cf. (osco, umbro) far, (islandés antiguo) barr, (anglosajón) bere || s. Cebada.

 

R·T·Y 

(WE, Y) əṛtəy || vb. ac. y r. Juntarse a, mezclarse con. 2. Combinarse, unirse con. 3. Encabritarse (caballo) (Y).

(WE) tarṭit (tə), pl. širṭəyen (tə) || n. vb. f. Mezcla. 2. Combinación. 3. Mestizaje.

(WE) ǎreṭi (ə), (Y) əreṭəy (ə), pl. ireṭəyǎn; (H) ereti, pl. iretien || adj. vb. m. Cosa mezclada con otras. 2. Mestizo. 3. Cosa que contiene dos cualidades.

 

S

S 

(H, Mc, Fg, R, Senh, Kb, Mb, Teg) as, aor.; ttas, imperf.; yusa, perf.; sâsa, caus.; (WE, Y) aṣu || vb. ac. prim. Llegar, venir, presentar(se). 2. Encontrarse. 3. Volver. 4. Tocar (Mc).

(WE, Y) aṣu || vb. ac. prim. Estar plenamente desarrollado (inteligencia). 2. Ir bien, sentar bien, convenir, ser conveniente. 2. Estar presto. 3. Estar próximo, inminente.

(H) as, pl. asaten; (WE, Y) aṣṣa, (WE) aṣṣ, pl. aṣṣatăn; (Mb, Teg) asa (wa); (Fg) isa || n. vb. m. Llegada, venida. 2. Buena forma (de un animal), gordura, buen desarrollo (Y).

 

S·Ḍ·S 

*saḍīs, sūḍus, f. saḍīsăt || n. n. card. Seis.

(Ghad) ṣuẓ < ṣuẓẓ < suḍs, f. ṣuḍsät, ṣuṭṣet; (WE, Y) səḍis, f. səḍisăt; (H) səḍis, f. səḍîsət; (Y) ṣəgiṣ, səjis, f. ṣəgiṣät; (Mb) ṣəṣṣ, f. ṣəṣṣət; (Teg) səẓẓ, f. səẓẓət; (Ghât) ṣoẓ, sez, m. sing.; (Zen) šuəš, f. šuəšät; (Ntf) səddis, f. səddist; (Taš) sḍis, f. sḍist || n. n. card. Seis.

(ASp) səḍis d məraw, f. səḍis d mərawət; (Taš) sḍis demrau, f. sḍist demraut; (Zen) šouš id merǝg || n. n. card. Dieciséis.

(ASp) səḍiməraw, f. səḍimərawət; (Zen) šoǝšat təmärīn || n. n. card. Sesenta.

(Taš) wis ṣḍis, f. tis ṣḍist || n. n. ord. Sexto.

Cf. [S·D·S]

(eg.) sas, sds || n. n. Seis.

(ár.) sadîs, sâsidun, sudsun || adj. num. Seis.

Cf. [Š·D·S]

(semítico) šds || n. n. Seis.

Cf. [Š·Š]

(hebreo) šeš || n. n. Seis.

 

S·H < H·S·H 

*sāh, f. sāhăt || n. n. card. Siete. 2. p. ext. Semana (G).

(Mb, Teg, Ntf, Ghad) sa, f. sat; (Taš) ssä, f. ssät; (H) əssa, f. əssâhət, əssayăt; (WE, Y) əṣṣa, f. əṣṣayăt; (Zen) iššäh, iššä, ǝššäh, ǝššäy, f. iššahät, ǝššäyät || n. n. card.

(ASp) sa d məraw, f. sa d mərawət; (Zen) iššä id merêg || n. n. card. Diecisiete.

(ASp) saməraw, f. samərawət; (Zen) ǝššäyät təmärīn || n. n. card. Setenta.

(Taš) wis sa, f. tis sat || n. n. ord. Séptimo.

Cf. [S·B·Ɛ < *Š·B·Ɛ]

(ár.) sabah, sab‘atun || adj. num. Siete.

Cf. [Š·B]

(fenicio) šb-ç || n. n. card. Siete.

Cf. [S·F·X]

(eg.) sefej || n. n. card. Siete.
 

S·K·R > Š·K·R 

(Mc) isker, iššer (yi), pl. askarən, aššarən || s. m. Uña. 2. Garra, zarpa, pezuña, casco (animal). 3. Pincho, punta.

(WE) aškar, pl. aškarǎn || s. m. Garra, zarpa, pezuña, casco (animal).

(WE) eškǎr (ǎ), pl. aškarǎn, iškarǎn (ə) || s. m. Anat. Uña.

(Y) eškǎr (ǎ), pl. aškarǎn, iškarǎn (ə); (Kb) iššer (yi), pl. aššarən; (R) iššar, ašekrud, pl. aššarən; (Teg, Mb) aššar (wa), pl. aššarən (wa) || s. m. Uña. 2. Garra, zarpa, pezuña, casco (animal). 3. Aguijón (de escorpión) (Y).

S·M·R 

(Mc) smer || vb. ac. Preparar la cena. 2. Poner la olla al fuego. 3. Sofreír la carne en una olla.

(AḤ, Izd) smar || vb. ac. Evaporarse, consumirse. 2. Desaparecer. 3. Terminarse, acabarse.

(Mc) asmur (u), pl. ismurən || n. vb. m. Desaparición. 2. Fin, término.

(Mc) assmur (u), pl. issmurən || n. ac. m. Acción de terminar.

(Kb) summer; (H) sessemmer || vb. n. y ac. Ser o estar expuesto al sol, calentarse al sol. 2. Ponerse al sol, tomar el sol.

(Kb, H) asammer (u), pl. isammerən, m.; tasammert (ts), pl. tisammrin (ts), f. || s. Lugar expuesto al sol. 2. Vertiente soleada.
 

S·M·S 

*sammūs, sŭmmūs, f. sammūsăt || n. n. card. Cinco.

(H) səmmus, f. səmmûsət; (Ntf) səmmus, f. səmmust; (Taš) summus, f. summust; (WE) sammus, f. sammust; (Ghad) səmməs, semmis, f. səmməset; (Mb, Teg) səmməs, f. səmməst; (WE, Y) səṃṃos, f. səṃṃosăt; (Zen) šäṃṃuš, f. šäṃṃušät || n. n. card. Cinco.

(ASp) səmmus d məraw, f. səmmus d mərawət; (Taš) semmus demrau, f. semmusǝt demraut; (Zen) šäṃṃuš id merǝg || n. n. card. Quince.

(ASp) səmmuməraw, f. səmmumərawət; (Zen) šäṃṃušat təmärīn || n. n. card. Cincuenta.

Cf. [X·M·S]

(ár.) xamsun; (etíope) xamûs || n. n. m. Cinco.

Cf. [K·M·S]

(antiguo nubio) kemso; (nuba) kémsum || n. n. m. Cinco.
 

S·N < H·S·N 

*sīn, f. sanāt, sīnat || n. n. card. Dos.

(Taš, Ntf, Mc, Kb) sin, f. snat; (H, D, N) ăssin, f. sănat; (H) əssîn, f. sənat, sənâtət; (Nef, Teg) sən, f. sənt; (Mb, Fg) sənn, f. sənnət; (Ghad) sən, f. sənät; (Zen) šinän, f. šänanät; (WE, Y) əššin, f. (WE) săṇatăt, (Y) əsṇat, əsṇatăt, əšṇat, əšṇatăt || n. n. card. Dos.

(ASp) sin d məraw, f. sin d mərawət; (Taš) sin də-mərau, f. snät tə-mərau; (Zen) šinän id merêg || n. n. card. Doce.

(ASp) siməraw, f. simərawət; (Zen) šinat təmärīn, täššindäh, teššǝnda || n. n. card. Veinte.

(Taš) wis sin, f. tis snat || n. n. ord. Segundo.

Cf. [S·N]

(eg.) sen; sn-wy, f. sn-ty || n. n. Dos.

(copto) snaw < *sn-awəy, f. snûti < *sn-ātəy || n. n. Dos.

Cf. [Š·N]

(fenicio) šn; (acadio) šina; (hb) šən-ayim; (ár.) ʼitn-āni || n. n. Dos.

 

S·W > Š·W > Š 

(WE, Y) ăšwu; (Y) əšwu || vb. n. Beber. 2. Ser o estar regado (campo). 3. Evaporar. 4. p. ext. Ser o estar impregnado, bañado. 5. Humear. 6. Ser o estar mojado, empapado. 7. Agotar, consumir. 8. Arrebatar, ganar, obtener, conquistar (en un juego, etc.). 9. Tener éxito en, salir bien de.

(Fg, Mc, Kb, Teg, Mb) səw [su]; (H, R) əsw [su]; (Ntf, Senh) su; (Awj) šu || vb. n. Beber. 2. Ser o estar regado (campo). 3. p. ext. Ser o estar impregnado, bañado. 4. Humear (Teg, Kb, AḤ).

 

Š

Š·G·R 

(WE, Y) šăggăr || vb. ac. Leer cuidadosa o atentamente. 2. Examinar, controlar, rever, revisar, corregir. 3. Aprender de memoria (Y). 4. Estudiar a fondo, familiarizarse con, penetrar (Y). 5. Amar profundamente, creer profundamente (en Dios) (Y).

(WE) ašəggər (ə), (Y) ešəggər (ə), pl. išəggirăn || n. vb. m. Hecho de leer cuidadosamente. 2. Hecho de examinar, controlar.

(WE) šăggăra, pl. šăggăratăn || n. vb. concr. m. Examen, control, revisión. 2. Corrección.

 

T

T < H·T

(H) (h)at(a) || part. presentativa. He aquí.

 

T·Γ·M 

(WE, Y) atɣam (ă), pl. (WE) itɣamăn (ə), (Y) ətɣamăn || s. m. Choza cónica de paja (que sirve de cobertizo). 2. Choza o cabaña cónica que tiene un basamento de adobe y una cubierta de paja o a veces también de adobe. Sirve de habitación a los agricultores negros semisedentarios (WE). 3. p. ext. Geom. Cosa cónica, cono.

 

T·M 

*tām, f. tāmăt || n. n. card. Ocho.

(H) əttâm, ittam, f. əttâmət, ittaməč; (WE, Y) əttaṃ, f. əttaṃăt; (D, WW, N) əttam, f. əttamət; (Mb, Teg, Taš, Ntf) tam, f. tamət; (Zen) ittäm, əttäm, f. əttämät || n. n. card. Ocho.

(ASp) tam d məraw, f. tam d mərawət; (Zen) ittäm id merêg || n. n. card. Dieciocho.

(ASp) taməraw, f. tamərawət; (Zen) ittäm d təmärīn || n. n. card. Ochenta.

Cf. [Š·M]

(fenicio) šm-n || n. n. Ocho.

Cf. [T·M·N·Y]

(Fg, Mc, Kb < ár.) tmenya, tmen; (Senh, R) temenya; (Zen) ättuṃun || adj. num. Ocho.

Cf. [X·M·N]

(eg.) jemennu || n. n. Ocho.

 

T·R 

(Mc) iterter, pl. itertaren || s. m. Bot. Ballueca, cizaña, avena loca.

 

T·Y 

(H) at; (Y) atyu, aču; (WE) əttəy, aor.; (WE, Y) šitu, caus. || vb. ac. n. y r. Aumentar, acrecentarse.  2. Continuar haciendo, hacer otra vez. 3. Mat. Sumar, dar como resultado (WE).

(WE) ašiti (ə), pl. išitităn || n. vb. caus. m. Aumento, adición.

(Y) titit, pl. tititen; (WE) təttit, pl. təttiten, təttəyen || n. vb. f. Aumento, crecimiento. 2. Ganancia, provecho.

 

T·Ẓ·H 

(H) tăẓẓa, f. tăẓẓâhăt, tăẓẓâyăt; (WE) tăẓa, f. tăẓâyăt; (Y) təẓa, f. təẓayăt; (Taš) tẓa, f. tẓat; (Mb) təṣṣ (təẓẓ), f. təṣṣət; (Teg) təṣṣ, f. təṣṣət; (Ghad) təṣu, təṣō, f. təṣōt; (Zen) tuẓah, f. tuẓayät || n. n. card. Nueve.

(ASp) təẓa d məraw, f. təẓa d mərawət; (Zen) tuẓah id merêg || n. n. card. Diecinueve.

(ASp) təẓaməraw, f. təẓamərawət; (Zen) tuẓah d təmärīn || n. n. card. Noventa.

Cf. (ár.) tisε-ah; (hebreo) tišε-āh; (fenicio) tš-ç; (sem.) *tišɛ || n. n. Nueve.

Cf. (eg.) pest || n. n. Nueve.

(Taš) wis tẓa, f. tis tẓa || n. n. ord. Noveno.

 

W

W 

(Mb) tawwat (tə), pl. tawwatin (tə), tiwwatin (tə); (R) taumat || s. f. Hermandad, fraternidad, conjunto de hermanos (hombres y mujeres).

(WE, Y) taggăyt, pl. taggăyen, tiwwatin (tə) || s. f. Conjunto de personas (que poseen algo en común: sexo, condición social, nacionalidad, religión, etc.).

(Y) tewəya, pl. tewəyawen || s. f. Ancestro.

 

W·T·Y 

(Y) awăṭay, pl. iwəṭyan; (WE) awăṭăy, pl. iwəṭyan; (H) ăwĕtay, pl. iwətyân || s. m. Cron. Año.

 

W·Y 

(H, R) awi; (WE, Y) awəy, aor.; yewăy, perf.; (Mc) awey, aor.; iwi, iwey, perf.; (Kb, Teg, Mb) awi, aor.; yewwi, yebbʷi || vb. ac. Portar, transportar, llevar (hacia). 2. Conducir. 3. Coger, tomar, llevarse. 4. Aportar. 5. Emprender (camino). 6. Tomar rumbo du­rante (la noche, el día, el invierno, etc.).

(WE, Y) awəy; (Mc) awey || vb. ac. Contener (recipiente).

(H) ăggai, pl. ăggaien; (WE, Y) aggay, pl. aggayăn; (Mc) away (wa), sing.; (AḤ) iwy (yi); (Kb, Teg, Mb) agʷgʷay (wa), sing. || n. vb. m. Transporte. 2. Conducto.

(WE, Y) əmaway, pl. imawayăn, m.; təmawăyt, pl. timawăyen (tə), f.; (WE) ămaway (ə), pl. imawayăn, m.; tămawăyt (tə), pl. šimawăyen (tə), f. || adj. vb. Portador. 2. Capataz (jefe). 3. El ser humano como entidad superior al resto de las criaturas (WE). 4. Jefe (de grupo, ejército, caravana, pueblo, etc.). 5. Sostén (de una familia, etc.). 6. Guía.

Cf. [W·Y]

(WE, Y) wǎywǎy || vb. ac. Sacar. 2. Blandir, esgrimir, empuñar.

 

X

X·M·D < X·M·Ṭ 

(eg.) xámet-aw, f. xamet-at || n. n. card. Tres.

 

X·M·S 

(ár.) xamsun; (etíope) xamûs || adj. num. m. Cinco.

Cf. [K·M·S]

(antiguo nubio) kemso; (nuba) kémsum || n. n. m. Cinco.

 

Y

Y·R < H·Y·R 

(Mc, Awj) ayur (u/wa), pl. ayurən; (D, H) ăyor; (H) eyôr, eôr, pl. eyôrän; (R) yor; (WE) ăyyor, pl. ăyyorăn; (Fg) yur (u), pl. iyurən; (Mb, Teg) yur (u, wiy), pl. iyarən; (Taš) áyyûr (wa), ayur, pl. yîren, iyeren; (Zen) e'jjərʰ; (Ghad) ōyär; (N) ewăr, pl. orăn || s. m. Astr. Luna. 2. Luna nueva, lunación. 3. Cron. Mes (lunar). 4. Mes (lunar, solar) (Teg).

Cf. [G·R]

(Kb) aggur (wa), pl. agguren (wa); ağur, pl. ağuren; (Mc) agʷur (wa), pl. a gʷurən || s. m. Geom. Disco (Kb). 2. Astr. Luna. 3. Luna nueva, lunación. 4. Cron. Mes (lunar). 5. Mes (lunar, solar).

 

Y·W·N < (Y)·W·(H)-n/t 

*yīwăhăn, f. yīwăhăt || n. n.

*yīwan, yīwān, f. yīwăt, yīwāt || n. n. card. Uno, una.

*yīyăn, yīyān, f. yīwăt, yīyāt || n. n.

(ASp) yiwən > yiwän > yiyän > iyän, f. yiwət, iyät; (Kb) yiwən, yun, f. yiwət, yut; (Senh) iwən, yiwən, f. iwət, yiwət; (R) iğ, iğğən, f. išt, ištən; (Sw) əgən, igən, f. əgət, igət; (Mb, Teg) iggən, f. iggət; (Fg) iğən, f. yišt, yišš; (Taš) yan, f. yat; (Mc) yun, f. yut; (Ghad) yun, yôn, f. yut, yôt; (H) yən, iyən, f. yət, iyət; (WE, Y) əyyăn, iyăn, f. əyyăt, iyăt; (D, WW, N) iyən, f. iyət; (Awj) iwîn, iwân, m. sing.; (Sns) ijən, iğ, f. tiišt, yîšts, išts; (Zen) iwn, yun, neyun, f. čuwäd || n. n. card. Uno, un. 2. p. ext. Solo, único.

(ASp) yan d məraw, f. yan d mərawət; (Taš) yän də-mərau, f. yät tə-mərau; (H) məraw d-iyən, f. mərawət d-iyət; (Zen) *mereg əð-yiwn > mereg əğ-ğiwn, m. || n. n. card. Once.

Cf. [W·Ḥ·D]

(ár.) wâḥid || n. n. Uno.

Cf. [W·Y]

(eg.) wɛ, f. wɛ-t || n. n. Uno.

(eg.) wɛy || vb. n. Estar solo, ser único.
 

Z

Z·G·N 

(Kb, Izd, Izy) azgen (u), pl. izegnan; (Taš) azgen (u), pl. izgnīten; (Sw) azgən, pl. izəgînən; (Sns) azgen (wu); (Izn, Šaw) azien; (B. Ṣalaḥ) azğen; (Mb) aẓğən, ajjən, ağğən, ajḍən (wə), pl. iẓəğnan; (Teg) aẓgən (u), pl. iẓəgnan; (WE, Y) agănna (ă), pl. igannatăn || s. m. Mitad. 2. p. ext. Una parte.

 

Z·L 

(Infeduaq, Izy) zil, zill; (AŠ) ẓel; (Mc) iẓil || vb. ac. Alumbrar (Infeduaq). 2. vb. n. Ser o estar brillante (Izy). 3. Ser bello, bonito o bueno (Mc). 4. Ser gentil, agradable (Mc).

 

Z·N·W > Z·N 

(Ghad) âẓən; (H) ăẓən; (Sw) azən || s. m. sing. sin pl. Año que viene.

(Mb, Teg) azenna, pl. izennwan; (Kb) igenni, pl. igenwan; (Mc) igenna, pl. igenwan; (Izd) igenna, pl. igennatǝn; (Ntf, Senh) igenna, agenni, pl. igenwan; (Izy) ajenna, pl. ijennatǝn; (R, Fg) ağenna, sing., (Sns) ájenna, pl. igenni || s. m. Cielo, firmamento.

(H)  ʷnna, pl. ʷnnawän || s. m. Cielo. 2. p. ext. Nubes (masa de nubes). 3. p. ext. Lluvia.

(WE) ajənna (ə), (WE, Y) əjənna (ə), pl. ijənnawăn || s. m. Cielo. 2. Lluvia. 3. Aerolito, meteorito  (WE). 4. Zona, paraje (Y).

 

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Actualización: 17.I.2010