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Ambas formas son correctas sólo en parte. El problema no reside tanto en la variación vocálica que cierra el término, pues se registra también entre sus paralelos continentales, como en el radical sibilante sonoro [Z] que, en realidad, era sordo [S]. Así, la etimología de este topónimo revela la composición an(i)-ənăsu o ənsa, es decir, añaso o añasa, que habla de un ‘lugar para pasar la noche’ o ‘lugar de abrigo’.
Conviene no confundir la denominación de esta zona costera por la que hoy se extiende el puerto de Santa Cruz de Tenerife con el topónimo Añyzo, citado en una data de 1507 como un «valle de tierras» en la comarca de Anaga. Aquí, la exacta descripción documental recoge lo fundamental de esta designación, que alude a un ‘plantío’ o ‘lugar donde se planta’.

