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NormalNormalNormalNormalNormal | Feb 9 2010, 11:25 AM | Imprimir
¿Se pueden traducir las inscripciones alfabéticas?

Por su propia constitución, la antigua escritura líbicoamaziq comporta ciertos problemas de lectura. En general, se escribía en todas las direcciones y sentidos de un eje de coordenadas y, a menudo, sólo se anotaban las consonantes, sin segmentación entre las palabras (o con una separación un tanto arbitraria). Como es fácil imaginar, esto presupone diversos mensajes y niveles de lectura potenciales. Porque hablamos de una cultura que no opera con un fundamento literario. La escritura se empleaba como recurso casi siempre simbólico y en ámbitos la mayoría de las veces funerarios o lúdicos.


El trabajo con el material epigráfico constituye el reto más difícil y complicado que tiene por delante la filología ínsuloamaziq. Al respecto, es preciso aclarar que, sin inscripciones bilingües, la transliteración y traducción de cualquier texto perteneciente a una modalidad de habla extinta no adquiere nunca una seguridad absoluta. Por mucho que el idioma y el código alfabético sigan vigentes en otra parte, los análisis no pueden ofrecer resultados categóricos. Las numerosas lenguas que hoy se representan por medio de los caracteres latinos quizá ayuden a comprender una de esas dificultades cardinales: sin conocer la realidad lingüística concreta, el código por sí solo no resuelve todas las incógnitas. Por ejemplo, la secuencia de consonantes RMN puede significar en:


- francés: roman ‘novela’ o ‘romance’;


- alemán: roman ‘novela’;


- inglés: roman ‘romano’ o ‘católico’;


- portugués: romã ‘granada’;


- español: romana ‘pesa’;


Pero, establecidas estas premisas iniciales, se imponen algunas puntualizaciones en el caso de Canarias.


En las islas más orientales, han sido localizadas algunas inscripciones latinas y líbicoamazighes que parecen brindar correspondencias bilingües, lo cual abre un horizonte de investigación muy interesante. Con ser cierto que la insularidad condicionó las realizaciones lingüísticas, no lo es menos que el conjunto del amazighe insular contiene unos elementos comunes y otros relativamente extendidos, por lo que algunas soluciones pueden presentar un perfil más generalizable.


Los progresos alcanzados ya en el conocimiento de cada una de las hablas insulares permiten ensayar análisis epigráficos científicamente útiles, es decir, componer de forma sistemática un catálogo de certidumbres y errores que proporcionen hipótesis de trabajo fecundas tanto desde el punto de vista lingüístico como sociohistórico. No hay base suficiente todavía para establecer códigos y modelos sintácticos definitivos, pero sí para realizar incursiones específicas. Aunque se pueda pensar que basta con utilizar alguno de los alfabetos y dialectos continentales todavía vivos para practicar esas interpretaciones, lo cierto es que, salvo en casos puntuales y casuales, ninguna indagación que prescinda de las particularidades diatópicas insulares brindará aportaciones solventes.


Además, las exploraciones preliminares apuntan hacia la presencia de una tipología de base líbica (de por sí heterogénea), con ingredientes tanto saharianos como, al parecer, propiamente isleños, aunque aún es pronto para sentar apreciaciones del todo consistentes. Debe tenerse en cuenta que hay abiertas varias líneas de trabajo en este momento y el inventario de registros epigráficos cada día dispone de nuevas muestras.


En suma, el trayecto que queda por cubrir hasta obtener rendimientos aprovechables en este dominio de la investigación filológica requerirá empeños notables, pero cabe esperar que la ciencia consolidará evidencias lingüísticas muy relevantes en un futuro más o menos próximo.